El Net Billing es el mecanismo que permite a un cliente de la red generar su propia electricidad, consumirla en el mismo lugar donde se produce e inyectar a la red lo que le sobra, recibiendo por esos excedentes una compensación económica. En Chile lo consagran los artículos 149 bis y siguientes de la Ley General de Servicios Eléctricos, incorporados por la Ley 20.571 y modificados por la Ley 21.118, publicada el 17 de noviembre de 2018. Su reglamento es el DS 57 del Ministerio de Energía, Reglamento de Generación Distribuida para Autoconsumo, publicado el 24 de septiembre de 2020.
El nombre importa. Net metering —el esquema de otros países— compensa energía contra energía: un kilowatt-hora que inyectas anula un kilowatt-hora que consumes. El Net Billing chileno compensa en pesos, no en kilowatt-hora, y ahí está la asimetría que hay que entender antes de dimensionar cualquier proyecto.
La asimetría que define todo el negocio
Cuando compras electricidad a tu distribuidora, pagas una tarifa que incluye la energía más los costos de distribución, transmisión y los demás cargos del sistema. Cuando inyectas excedentes, en cambio, la ley manda valorizarlos al precio que las distribuidoras traspasan a sus clientes regulados por energía, más el reconocimiento de las menores pérdidas eléctricas que produce inyectar cerca del consumo. Es decir: se te reconoce el componente de energía, no la tarifa completa.
De ahí sale la regla de oro de cualquier proyecto de autoconsumo en Chile: el kilowatt-hora que te autoconsumes vale más que el kilowatt-hora que inyectas. Autoconsumir evita el precio total de la tarifa; inyectar solo recupera la parte de energía. Por eso un sistema bien dimensionado no es el más grande que cabe en el techo, sino el que calza mejor con tu curva de consumo. Sobredimensionar para inyectar mucho suele empeorar el resultado, no mejorarlo.
Cómo se descuenta mes a mes
Las inyecciones valorizadas se descuentan de la factura del mes en que se realizaron. Si el descuento es mayor que lo facturado, queda un remanente a favor que se imputa a las facturas siguientes, reajustado. La Ley 21.118 sumó dos mejoras concretas sobre el esquema anterior: el remanente puede aplicarse a las facturas de otros inmuebles o instalaciones del mismo cliente —útil si tu empresa tiene varias sucursales con la misma distribuidora— y que el contrato de conexión fije el tratamiento de los remanentes que no alcanzan a descontarse, incluida la posibilidad de que la distribuidora los pague cuando se cumplen las condiciones del reglamento. Ojo con esto último: el pago del remanente no es automático para cualquier empresa, está sujeto a requisitos, así que revisa tu caso con la distribuidora antes de darlo por hecho.
La misma ley habilitó además la generación colectiva: un grupo de usuarios finales conectados a la misma distribuidora puede ejercer estos derechos en conjunto sobre un equipamiento de propiedad común. Es la figura que abre la puerta a proyectos en edificios y copropiedades.