1. Visitas programadas
Se define cuántas visitas al año lleva tu instalación y en qué fechas. Quedan agendadas, así que no dependen de que alguien se acuerde.
Una falla eléctrica casi nunca aparece de la nada. Antes hubo un diferencial que saltaba sin explicación, un borne recalentado o un enchufe tibio. La mantención preventiva encuentra eso mientras todavía es barato de arreglar. Trabajamos con empresas, locales, oficinas y comunidades de La Serena y Coquimbo.
La visita se organiza en dos frentes: el tablero, donde está concentrado el riesgo, y la instalación que cuelga de él. No es un chequeo desde la puerta: el tablero se abre, se mide y se aprieta.
Hacemos mantención a instalaciones y tableros de cualquier origen, sin importar quién los montó ni de qué marca sean.
La diferencia entre una mantención que detecta el problema y una que además lo resuelve suele ser una sola cosa: dónde está el taller. El nuestro está en La Serena, en la misma dirección de las oficinas.
Las oficinas y el taller están en Av. Jardín, La Serena. Cuando te toca visita programada, o cuando algo se cae, el equipo que llega es el nuestro y sale desde acá. No hay coordinación con un tercero ni espera hasta que alguien viaje. Ese es el motivo real por el que la respuesta en La Serena y Coquimbo es rápida.
Cuando en una mantención aparece un tablero que ya no da más —protecciones descontinuadas, gabinete corroído, cableado que creció a parches durante años—, lo reparamos o lo rehacemos en nuestro propio taller. Somos integradores de tableros Legrand y los armamos acá mismo, sin dejarlo esperando en la fila de otro proveedor.
Rehacer un tablero se puede preparar antes: se arma en el taller con el cableado y las protecciones listas, y el corte en tu local o edificio queda reducido al montaje y la conexión. Para un local que factura de día o una comunidad que no puede quedarse sin ascensor ni bombas, llegar con el trabajo hecho lo decide todo.
El problema clásico de la mantención eléctrica es que quien inspecciona entrega una lista de hallazgos y después hay que buscar a alguien que los ejecute. Acá el mismo contratista que hizo la visita hace la reparación, cambia el tablero o corrige el circuito. Un solo responsable y ninguna discusión sobre a quién le corresponde.
Antes de contratar puedes ver el taller de tableros eléctricos. Y si tu caso todavía no es mantención sino una instalación por hacer, está el servicio eléctrico en La Serena.
La mantención se puede pedir por una vez, pero funciona cuando es un contrato anual con visitas programadas. Esto es lo que cambia al firmarlo.
Se define cuántas visitas al año lleva tu instalación y en qué fechas. Quedan agendadas, así que no dependen de que alguien se acuerde.
Cada mantención se cierra con una OT firmada: qué se revisó, qué se corrigió y qué quedó pendiente. Para una administración, ese papel es el respaldo de la visita.
Si tienes contrato de mantención con nosotros, tu emergencia se atiende dentro de 24 horas. Quien nunca nos ha visto entra por la fila normal de agenda.
Conviene decirlo derecho: la orden de trabajo firmada es el registro de la mantención, no un certificado normativo. Deja constancia de qué se revisó, quién lo hizo y cuándo, que es lo que una administración necesita ante su comité. Una declaración de instalación eléctrica es otro trámite: está en la guía de la TE1.
El modelo no lo inventamos para esta página. En Miraolas, Coquimbo, un edificio de departamentos, tenemos un contrato de mantención anual vigente por la ventilación. En lo eléctrico la lógica es la misma: visitas en fecha, un interlocutor conocido y un historial de lo corregido.
No publicamos un precio porque sería un número inventado: depende de cuántos tableros hay, cuántos circuitos cuelgan de ellos y cuántas visitas al año necesitas. Lo cotizamos con esos datos y te llega por escrito antes de firmar nada.
Desde que escribes hasta la primera orden de trabajo, el recorrido es corto.
Trabajamos en La Serena, Coquimbo y las comunas vecinas, donde tenemos cuadrilla propia. En trabajos eléctricos de obra —tableros, aumentos de potencia, luminarias— también nos trasladamos dentro de la región.
Hay casos donde la mantención preventiva es lo que necesitas, y otros donde estarías contratando otra cosa.
Si no sabes en cuál columna caes, mándanos una foto del tablero por WhatsApp: se aclara en un par de mensajes.
Depende del uso, no del calendario. Una oficina tranquila puede quedar bien con una visita al año; un local que trabaja todo el día o un edificio con ascensores y bombas suele necesitar dos o más. En el levantamiento inicial definimos la frecuencia.
No publicamos un precio porque sería un número inventado: cambia según cuántos tableros tienes, cuántos circuitos cuelgan de ellos y cuántas visitas al año necesitas. Lo cotizamos con esos datos y te llega por escrito antes de firmar.
Sí, con una condición que decimos siempre: si tienes contrato de mantención con nosotros, tu emergencia se atiende dentro de 24 horas. Esa prioridad es lo que estás contratando. Si escribes por primera vez y no tienes contrato, te respondemos igual, pero entras por la agenda normal.
No. La OT firmada es el registro de la mantención: qué se revisó, qué se corrigió, quién lo hizo y cuándo. Sirve como respaldo ante un comité o el dueño del local, pero no es un certificado normativo ni reemplaza una declaración de instalación eléctrica.
Sí, a todos. No importa quién armó el tablero ni de qué marca son las protecciones. En la primera visita levantamos cómo está armado, porque sin ese plano se trabaja a ciegas. Si ya no da más, lo reparamos o lo rehacemos en nuestro taller en La Serena.
Una parte sí: el reapriete de bornes y la revisión interna del tablero se hacen sin tensión. La ventana de corte se acuerda antes y se programa cuando menos te afecte: antes de abrir, después de cerrar o un fin de semana.
La mantención eléctrica la damos en La Serena, Coquimbo y las comunas vecinas, donde tenemos cuadrilla propia. Para trabajos eléctricos de obra nos trasladamos dentro de la región. Escríbenos con la comuna y te respondemos derechamente que sí o que no.
Cuéntanos en qué comuna estás, qué tipo de instalación es —oficina, local, empresa o comunidad— y cuántos tableros tienes. Con eso te proponemos cuántas visitas al año te convienen y te mandamos el valor por escrito.