Guía técnica · Potencia, demanda y empalme

Cálculo de potencia y empalme eléctrico: de los kW instalados a la tarifa que vas a pagar

En Chile esta cadena se explica siempre por partes, y en la obra es una sola: la potencia instalada define la demanda, la demanda define el empalme que te otorga la distribuidora, el empalme define lo que declaras ante la SEC y la potencia contratada define la opción tarifaria que vas a pagar durante años. Aquí está el método completo, con el pliego, el artículo y el plazo de cada eslabón, y con los tres puntos donde se cae un proyecto que estaba bien calculado.

Pliego RIC N°03Pliego RIC N°01, anexo 1.3Factibilidad técnica de suministroAumento de potenciaDeclaración TE-1Opción tarifaria
01 · CargasPotencia instalada, la suma de placas
02 · DemandaFactores del pliego RIC N°03
03 · EmpalmeValor normalizado del RIC N°01
04 · TrámiteFactibilidad y declaración TE-1
05 · TarifaPotencia contratada y horas de punta
La respuesta corta

¿Cómo se calcula la potencia que necesita una instalación?

No se calcula sumando las placas de todo lo que hay enchufado. Esa suma tiene nombre propio en la normativa chilena: el pliego RIC N°01 define la potencia instalada de una instalación como la suma de la capacidad nominal, en W o kW, de todos los consumos permanentes. Es un dato de partida, no un resultado.

Lo que se dimensiona es la demanda. El pliego RIC N°03, «Alimentadores y demanda de una instalación», la define como la carga de consumo en el punto considerado, promediada sobre un intervalo de tiempo dado, y define la demanda máxima como la mayor demanda que ocurre en un período de tiempo dado. La diferencia entre una y otra es que nunca funciona todo al mismo tiempo, y esa diferencia se cuantifica con dos factores que el mismo pliego define: el factor de demanda y el factor de simultaneidad.

De ahí en adelante la cadena es rígida. La demanda calculada te dice qué capacidad de empalme corresponde, y esa capacidad no la inventas: el pliego RIC N°01 obliga a ajustarla a los valores normalizados de su anexo 1.3. Con ese número pides factibilidad técnica de suministro a la distribuidora, que responde en plazos fijados por la Norma Técnica de Calidad de Servicio para Sistemas de Distribución de la CNE. Luego el proyecto se declara ante la SEC mediante el formulario TE-1, y la distribuidora está obligada a verificar que la potencia declarada sea consistente con lo que va a conectar. Al final de todo aparece la opción tarifaria, que es el eslabón que el cliente paga cada mes durante años.

Todo esto cuelga del Decreto Supremo N°8 de 2019 del Ministerio de Energía y de los pliegos RIC que dictó la SEC. Esta página da ese marco por conocido; si lo necesitas completo está en nuestra guía de normativa eléctrica y pliegos RIC.

Nota de precisión: no existe una fórmula única que entregue «la demanda» de cualquier instalación. El RIC N°03 entrega una tabla de factores solo para alimentadores de alumbrado, y para fuerza y climatización remite al RIC N°07, para ascensores al RIC N°11 y para la recarga de vehículos eléctricos al RIC N°15. Cuando alguien te ofrece «un watt por metro cuadrado» está usando una regla de bolsillo, no el pliego.

El cálculo, con el pliego en la mano

Potencia instalada, demanda máxima y los factores que las separan

El pliego RIC N°03 fue dictado por la Resolución Exenta N° 33.877, de 30 de diciembre de 2020, de la SEC, dentro del reglamento del DS 8/2019. Estas son sus definiciones y sus tablas, sin adornos.

Las cuatro definiciones que hay que separar

  • Potencia instalada: suma de la capacidad nominal, en W o kW, de todos los consumos permanentes. Es aritmética pura.
  • Demanda: la carga de consumo en el punto considerado, promediada sobre un intervalo de tiempo dado. Se expresa en unidades de potencia.
  • Factor de demanda: la razón entre la demanda máxima de la instalación o sistema y la carga total conectada, definida sobre un período de tiempo dado. La carga total conectada es la suma aritmética de las potencias nominales de los artefactos o componentes.
  • Factor de simultaneidad: el cociente entre la demanda máxima de un conjunto de instalaciones o cargas y la suma de las demandas máximas individuales.

La distinción entre los dos últimos importa más de lo que parece: el factor de demanda castiga la suma de placas de una instalación, y el factor de simultaneidad castiga la suma de demandas máximas de varias instalaciones que comparten un punto de conexión. En un condominio industrial, una parcelación o un edificio con empalme único, confundirlos se paga con un empalme sobredimensionado o, peor, subdimensionado.

Cómo se arma la demanda de un alimentador

El punto 6.1 del pliego es explícito: la demanda nominal de un alimentador, según la cual se dimensionará, no será menor que la suma de las potencias nominales de todos los circuitos que sirve —cargas de alumbrado, fuerza y climatización— aplicándole a cada una los factores indicados en los pliegos técnicos normativos correspondientes. Es decir: la demanda se arma por familias de carga, con el factor de cada familia, y no con un porcentaje global aplicado al total.

Para las cargas de alumbrado el propio RIC N°03 entrega la tabla. Los factores se aplican por tramos, no al total.

Tabla N°3.1 del pliego RIC N°03: factores de demanda para el cálculo de alimentadores de alumbrado. Fuente: SEC.
Tipo de consumidorTramo de potenciaFactor de demanda
Casa habitaciónPrimeros 3 kW1
Desde 3 a 120 kW0,35
Sobre 120 kW0,25
HospitalesPrimeros 50 kW0,4
Sobre 50 kW0,2
Hoteles y motelesPrimeros 20 kW0,5
Desde 20,1 a 100 kW0,4
Sobre 100 kW0,3
BodegasPrimeros 12,5 kW1
Sobre 12,5 kW0,5
Servicios comunesToda la potencia1
Locales comerciales y oficinasPrimeros 50 kW1
Sobre 50 kW0,8
Todo otro tipoToda la potencia1

Hay tres condiciones que acompañan a esa tabla y que conviene leer completas. Primera: estos factores no se aplican sobre subalimentadores ni sobre los conductores de los circuitos finales, donde puede estar presente la totalidad de la carga de forma permanente o esporádica por períodos superiores a 15 minutos. Segunda: los factores de demanda de ascensores no salen de aquí, sino del punto 8.6 del pliego RIC N°11. Y tercera, la más útil en un proyecto industrial: se aceptarán factores de demanda distintos a los de la tabla siempre que se justifiquen mediante un estudio fundamentado en antecedentes demostrables. Si tienes registros reales de consumo del recinto, la norma te deja usarlos; lo que no te deja es inventar un factor sin respaldo.

Conjuntos de viviendas: el factor de simultaneidad tabulado

Cuando varias viviendas se sirven con un único empalme —un condominio, una parcelación o similares—, el pliego entrega directamente los factores de simultaneidad para el alimentador de alumbrado. Parten en 1 para una, dos o tres viviendas; bajan a 0,95 con cuatro, a 0,90 con seis, a 0,85 con diez, a 0,79 con quince y a 0,73 con veintiuna. Sobre veintiuna viviendas el pliego entrega una fórmula: Fs = (15,3 + (n − 21) × 0,5) / n. Es un dato que en la práctica decide si una parcelación entra con empalme trifásico de baja tensión o si necesita subestación propia.

Los motores: donde de verdad se mueve la demanda industrial

Para fuerza y climatización el RIC N°03 remite al pliego RIC N°07. Sus reglas son concretas y no se parecen a un factor porcentual:

  • La sección de los conductores que alimentan un motor de régimen permanente debe asegurar una capacidad de transporte de al menos 1,25 veces la corriente de plena carga del motor.
  • Para un grupo de motores de régimen permanente: 1,25 veces la corriente de plena carga del motor de mayor potencia, más la suma de las corrientes de plena carga de todos los demás.
  • La corriente de referencia es la de la placa de características del motor. En motores de varias velocidades se toma la mayor de las corrientes indicadas.
  • Si hay enclavamientos que impidan el funcionamiento simultáneo de dos motores o de dos grupos, la sección se determina considerando solo los que puedan funcionar a la vez. Este es el verdadero factor de simultaneidad de una planta: no se estima, se demuestra con la lógica de control.
  • Y la regla que ordena todas las discusiones: todo motor se considerará de régimen permanente, salvo que por las condiciones de proceso u operación sea imposible que trabaje en forma permanente. La carga de prueba la tiene quien quiere descontar, no quien calcula.

Para regímenes no permanentes el pliego entrega una tabla de factores según el tipo de régimen y el período de funcionamiento: por ejemplo, cargas intermitentes como bombas, ascensores o máquinas herramientas usan 0,85 hasta 15 minutos, 0,9 entre 30 y 60 minutos y 1,4 sobre 60 minutos.

Las dos verificaciones que nadie puede saltarse

La demanda calculada define la corriente, pero el conductor no queda definido solo por corriente. El RIC N°03 fija también dos límites que en obras extensas mandan más que la carga: la sección debe ser tal que la caída de tensión no exceda el 3% de la tensión nominal en el alimentador y que la caída total en el punto más desfavorable de la instalación no exceda el 5%. Y fija secciones mínimas absolutas: 4 mm² para alimentadores y 2,5 mm² para subalimentadores. En un galpón largo o en una faena con distribución dispersa, el 3% es el criterio que termina eligiendo la sección, no la ampacidad.

Del cálculo al empalme

Qué capacidad de empalme corresponde y por qué no la eliges tú

El pliego RIC N°01 define el empalme como el conjunto de elementos y equipos eléctricos que conectan la unidad de medida de la instalación del usuario a la red de distribución. Todo lo que está aguas abajo es instalación de consumo; todo lo que está aguas arriba es la red.

El punto 5.3 del pliego es la regla central y conviene leerla literal: la capacidad del empalme se determinará en función de la potencia total instalada declarada en la comunicación de energización ante la Superintendencia, ajustándola a valores normalizados conforme al anexo 1.3, pudiendo ser igual o inferior a la potencia total instalada, pero nunca superior a ella, con la sola excepción que el propio punto remite al punto 5.2.1 del pliego RIC N°10. Dos consecuencias prácticas: no puedes pedir un empalme más grande que tu potencia instalada declarada «por si acaso», y el valor final siempre cae en un peldaño de la escala normalizada.

Extracto del anexo 1.3 del pliego RIC N°01: tipos de empalme de baja tensión y potencias estandarizadas. La tabla completa está en el pliego publicado por la SEC.
EmpalmeInterruptor termomagnéticoPotencia nominal o a contratarPotencia máxima de empalme
Monofásico16 A3 kW3,5 kVA
Monofásico30 A6 kW6,6 kVA
Monofásico40 A8 kW8,8 kVA
Monofásico50 A10 kW11 kVA
Monofásico63 A13 kW13,8 kVA
Trifásico20 A12 kW13,16 kVA
Trifásico63 A38 kW41,47 kVA
Trifásico100 A61 kW65,82 kVA
Trifásico200 A122 kW131,64 kVA
Trifásico400 A244 kW263,27 kVA
Trifásico630 A385 kW414,65 kVA
Trifásico1000 A612 kW658,18 kVA

Cómo leer esa tabla sin equivocarse

La columna de kVA y la de kW no son lo mismo, y la diferencia entre ambas es exactamente el factor de potencia. Si haces la aritmética, los kVA del anexo corresponden a 220 V en monofásico y 380 V en trifásico: 20 A trifásicos dan 1,732 × 380 × 20 = 13,16 kVA, y los 12 kW que la tabla asigna a ese peldaño implican un factor de potencia del orden de 0,9. La fórmula que hay detrás es la de siempre:

P [kW] = √3 × V × I × cos φ / 1000  ·  en trifásico  |  P [kW] = V × I × cos φ / 1000  ·  en monofásico

Eso tiene una consecuencia que se ignora seguido: si tu instalación tiene un factor de potencia peor que el implícito en la tabla, la misma potencia activa te consume más corriente y puede empujarte al peldaño siguiente de empalme, con todo lo que eso arrastra en obras de red y en tarifa. Corregir el factor de potencia no es un lujo de eficiencia; a veces es lo que evita un aumento de empalme completo.

La otra lectura útil es que el propio anexo marca la frontera tarifaria. En monofásico, la escala BT1 llega hasta 40 A y los peldaños de 50 A (10 kW) y 63 A (13 kW) quedan rotulados como tarifas residenciales distintas a la BT1, que es precisamente el límite de potencia conectada de la opción BT1. La normativa técnica y la tarifaria están cosidas en la misma tabla.

Baja tensión o media tensión

Aquí conviene ser honesto: el pliego RIC N°01 no fija un umbral en kW que obligue a pasar de baja a media tensión. Lo que sí hace es normalizar la escala de baja tensión hasta 612 kW con protección de 1000 A, y regular por separado los empalmes de media tensión. En la práctica el nivel de tensión lo determinan tres cosas, en este orden: la respuesta de factibilidad de la distribuidora, que indica el punto de conexión y el nivel de tensión disponible; el estándar constructivo de esa distribuidora, que el pliego admite expresamente cuando la normativa general no cubre el caso; y el tipo de carga, porque una instalación con motores grandes o con arranques frecuentes puede exigir media tensión bastante antes de agotar la escala de baja.

El pliego sí fija una exigencia concreta por potencia en media tensión: los empalmes de media tensión cuya potencia sea igual o superior a 500 kW deben contar con un interruptor de poder o reconectador con funciones de sobrecorriente de fase (50/51), sobrecorriente residual (50N/51N) y sobretensión de secuencia cero (59N). El ajuste de esas protecciones se determina de común acuerdo con la distribuidora, y el instalador debe solicitarlo: la distribuidora dispone de un plazo máximo de 15 días corridos para responder, y si no hay acuerdo, resuelve la Superintendencia. Ese trámite, que casi nunca aparece en una carta Gantt, tiene fecha propia.

Las protecciones del empalme

Dos reglas del pliego RIC N°01 que aparecen tarde en muchas obras. La primera: las curvas de operación de los limitadores o protecciones de los empalmes de baja tensión deberán ser de la curva más lenta de operación, y solo se pueden usar curvas distintas cuando estén respaldadas por un estudio técnico de coordinación y selectividad de protecciones de la instalación de consumo. La segunda: las protecciones del empalme deberán tener un poder de corte igual o superior a 1,2 veces la corriente de cortocircuito prevista en el punto de su instalación. Esa corriente de cortocircuito no se estima a ojo: la distribuidora está obligada a informártela, y de ahí sale también el dimensionamiento del tablero general.

El trámite que no controla el contratista

Factibilidad, aumento de potencia y los plazos reales de la distribuidora

Esta parte del proyecto no la rige la SEC sino la Norma Técnica de Calidad de Servicio para Sistemas de Distribución, de la Comisión Nacional de Energía, cuya versión vigente al momento de escribir esta guía es la de abril de 2024. Es un documento público y conviene tenerlo a mano, porque fija plazos exigibles.

La norma define la Factibilidad Técnica de Suministro como el proceso que tiene por objeto que la empresa distribuidora, a solicitud del requirente, entregue las condiciones técnicas y económicas para la conexión o modificación de una instalación de consumo. Y ordena el proceso completo en cinco etapas: solicitud de factibilidad, solicitud de conexión o ampliación de servicios, notificación de conexión, conexión propiamente tal y protocolo de conexión.

Los plazos, uno por uno

  • Admisibilidad: dentro de los primeros 5 días hábiles del ingreso, la distribuidora debe revisar si la solicitud está completa y notificar cualquier omisión. Si vuelves a ingresar corrigiendo, no puede rechazarte por razones que no te notificó antes.
  • Respuesta a la factibilidad: 8 días hábiles para un par comuna-empresa de densidad alta o media, 10 para densidad baja y muy baja, y 15 para densidad extremadamente baja. La clasificación por densidad está en el anexo de clasificación de redes de la propia norma.
  • Respuesta a la solicitud de conexión o ampliación, teniendo factibilidad vigente: 10 días hábiles si es factible conectar de inmediato y 20 si se requieren estudios de obras adicionales, en densidad alta y media; 15 y 25 en el resto. Sin factibilidad vigente los plazos suben a 18 y 28, 25 y 35, o 30 y 40 según densidad.
  • Conexión: sin obras adicionales en la red, 10 días hábiles en densidad alta y media y 15 en las demás. Con obras adicionales en red aérea, 15 días hasta 10 kW, 20 hasta 150 kW y 30 sobre 150 kW en densidad alta y media, y 20, 25 y 40 en las demás. Con obras en red subterránea los plazos suben a 20, 30 y 40, y a 25, 35 y 50 respectivamente.

Sumados, y contando solo días hábiles, un aumento de potencia sobre 150 kW con obras subterráneas en una comuna de baja densidad puede consumir dos o tres meses de calendario antes de que tú instales un solo metro de cable. Ese es el argumento de esta página entera: la factibilidad se pide al comenzar la ingeniería, no cuando el tablero ya está fabricado.

Cuatro cosas que la norma te da y casi nadie usa

  • Los niveles de cortocircuito, gratis y por escrito. Para solicitudes de potencia a conectar superior a 20 kW, para suministros en media tensión, o si el requirente lo solicita expresamente, la distribuidora debe informar también los niveles de cortocircuito en el punto de conexión. Ese es el dato de entrada para elegir el poder de corte de las protecciones y para dimensionar el tablero general. Pídelo siempre, aunque tu instalación sea menor: la norma lo permite a solicitud expresa.
  • La factibilidad tiene vida útil. La respuesta tiene una vigencia mínima de 60 días hábiles y puede seguir vigente hasta por 6 meses mientras se mantengan las condiciones de carga y topológicas de la red. Si tu proyecto se va a demorar más que eso, hay que planificar la revalidación.
  • No siempre necesitas factibilidad previa. La norma exime de tenerla antes de la solicitud de conexión en tres casos: empalmes hasta 10 kW, ampliaciones de servicio y reposición de empalme. Igual hay que entregar los mismos antecedentes, pero se ahorra una vuelta completa.
  • Puedes pedir que te evalúen por bloques horarios. Es la disposición menos conocida y la más útil para una empresa con techo de potencia: cualquier requirente puede solicitar a la distribuidora que evalúe su solicitud por bloques horarios, para aprovechar las holguras de la red en horarios de baja demanda y limitar la potencia máxima. Si la red no tiene holgura en el bloque que pediste, la distribuidora debe informarte en qué bloques sí la hay. Para una planta con proceso desplazable, esto puede ser la diferencia entre conectarse ahora y esperar una obra de red.

Quién paga las obras: garantías y aportes reembolsables

Es la pregunta que más aparece en una licitación y la que peor se responde. La norma obliga a que la respuesta a la solicitud de conexión indique la modalidad de financiamiento de las obras adicionales requeridas en la red, que serán de cargo de la distribuidora o mediante aportes financieros reembolsables, y establece algo decisivo: la distribuidora no puede solicitar aportes financieros reembolsables después de esa etapa. Si aparecen más tarde, hay algo mal.

Distinto es la garantía para caucionar potencia. La distribuidora puede exigirla cuando se requiere un aumento de capacidad para una potencia conectada superior a 10 kW, y el mecanismo es exigente pero simétrico: si las obras adicionales las financia la distribuidora, la garantía dura un máximo de 8 años; cada año se verifica el uso de la potencia caucionada comparando el promedio de las dos demandas máximas más altas del año contra la potencia convenida; y si ese uso es igual o superior al 80%, la distribuidora debe reintegrarte un octavo de la garantía inicial dentro de 30 días hábiles. Si no llegas al 80%, puede renovar por dos años más o ejecutar la parte no utilizada. Traducido a decisión de negocio: pedir potencia de más no es gratis, y la norma pone número y plazo a ese costo.

Dos detalles que ordenan la relación: todo el proceso queda en un expediente con número único, accesible desde el portal de información pública de la distribuidora, y si hay discusión ese expediente es la prueba; y la norma es explícita en que la distribuidora no puede imponer condiciones o estándares superiores a los definidos en la normativa vigente al revisar un empalme construido por el cliente o su contratista.

Para proyectos de gran demanda —electroterminales, centros de carga, centros de datos y en general proyectos mayores a 1 MVA que exijan construir o reforzar un alimentador— la norma permite acordar por escrito un plazo mayor. No es una excusa: es un acuerdo que debe constar y quedar en el expediente.

Dónde se cae el proyecto

Los cuatro puntos donde un cálculo correcto termina mal

Ninguno de estos cuatro es un error de cálculo. Los cuatro son errores de secuencia, y por eso aparecen en proyectos con memoria impecable.

01

Pedir la factibilidad tarde

Es el más caro y el más frecuente. Los plazos de la distribuidora están fijados por norma y no dependen del contratista: solo la respuesta a la factibilidad son entre 8 y 15 días hábiles, y la conexión con obras adicionales puede llegar a 50 días hábiles en red subterránea. Si se pide cuando la obra civil ya avanzó, el proyecto queda esperando un permiso que nadie puede acelerar. Se pide con la ingeniería básica y con la potencia estimada, y se ajusta después: el trámite es sin costo para el requirente, salvo los cobros reconocidos por ley.

02

Declarar una potencia distinta a la del empalme

La declaración ante la SEC y el empalme tienen que contar la misma historia. La norma técnica obliga a la distribuidora a verificar la declaración de puesta en servicio en, al menos, folio, fecha de emisión, dirección, destino de la propiedad, vigencia, potencia y requirente, y en el protocolo de conexión debe verificar además que la capacidad de la protección sea consistente con la potencia contratada. Una diferencia entre la memoria, el TE-1 y el empalme otorgado detiene la energización en la última etapa, que es la peor de todas para detenerse.

03

No anticipar los umbrales de 10 kW, 20 kW y media tensión

Tres umbrales distintos, tres consecuencias distintas, y casi nunca se revisan juntos. Sobre 10 kW aparecen la memoria explicativa del RIC N°18 y la posibilidad de que la distribuidora exija garantía para caucionar potencia. Sobre 20 kW o con empalme en media tensión el RIC N°18 agrega el estudio de coordinación y selectividad de protecciones, los cálculos de iluminación y el cálculo y diseño del sistema de puesta a tierra, y la norma técnica obliga a la distribuidora a informar los niveles de cortocircuito. Y en media tensión sobre 500 kW aparece el interruptor de poder o reconectador con sus funciones de protección. Si el presupuesto no los contempló, aparecen como obra extra.

04

Dimensionar por la suma de placas, o por la boleta del mes

Los dos extremos fallan. Sumar todas las placas ignora los factores de demanda que el propio pliego te autoriza a usar y termina en un empalme sobredimensionado, con garantía inmovilizada y cargos de potencia que no ocupas. Dimensionar por los kWh de la boleta ignora que la tarifa no se cobra solo por energía: se cobra por demanda máxima leída en períodos de 15 minutos, y por lo que pasa en horas de punta. Son dos números distintos y hay que calcular los dos.

Si estás evaluando una propuesta y no aparecen la memoria de cálculo de demanda, el número de empalme normalizado, la fecha de solicitud de factibilidad y el nivel de cortocircuito del punto de conexión, todavía no tienes un proyecto eléctrico. Tienes una cotización de materiales.

El eslabón que se paga todos los meses

De kW a boleta: potencia contratada, demanda leída y horas de punta

Las fórmulas tarifarias de distribución se establecen por decreto supremo del Ministerio de Energía, previo estudio de la Comisión Nacional de Energía, y el cliente elige libremente su opción dentro de las condiciones de cada una. Aquí no publicamos precios: publicamos el criterio, que es lo que se puede decidir.

Primero, una confusión de nombres

En la conversación tarifaria, alta tensión no significa lo mismo que en la conversación normativa. Las opciones AT pueden contratarse cuando la red de distribución a la que te conectas es superior a 400 V; de lo contrario solo se puede optar a una tarifa en baja tensión. Es decir, un cliente conectado en lo que técnicamente es media tensión de distribución accede a las opciones «AT». No es un detalle menor cuando se comparan ofertas.

Las opciones, en una frase cada una

  • BT1: medidor simple de energía, para potencia conectada inferior o igual a 10 kW o con limitador que asegure esa condición. Es la puerta que se cierra apenas una empresa crece.
  • BT2 / AT2: energía más potencia contratada. La potencia se contrata libremente con la concesionaria y rige por 12 meses: durante ese período no puedes bajarla ni subirla sin acuerdo de la distribuidora. Además debe ceñirse a las capacidades de limitadores disponibles en el mercado.
  • BT3 / AT3: energía más demanda máxima de potencia leída, entendida como el más alto valor de las demandas integradas en períodos sucesivos de 15 minutos.
  • BT4.1, BT4.2, BT4.3 y sus equivalentes AT: opciones horarias que separan la demanda en horas de punta de la demanda total, contratada o leída según la modalidad.
  • BT5 / AT5: opción para suministros con medición de energía, de demanda máxima en horas de punta y de demanda máxima suministrada, con resolución de 15 minutos o inferior y memoria de masa para el registro.

«Presente en punta»: el criterio que decide el cargo

Este es el punto que más plata mueve y el peor explicado. Se entiende que la potencia contratada o la demanda máxima leída está siendo usada manifiestamente durante las horas de punta —y por lo tanto se factura como «presente en punta»— cuando el cociente entre la demanda media del cliente en horas de punta y su potencia contratada es mayor o igual a 0,5. Bajo ese cociente se clasifica como «parcialmente presente en punta». Pero hay una cláusula de rescate para la distribuidora: si en períodos de 60 minutos consecutivos en horas de punta el cociente entre la potencia media utilizada y la contratada supera 0,85 y eso ocurre frecuentemente —al menos 5 días hábiles del mes—, el consumo se reclasifica como presente en punta.

Dicho en lenguaje de operación: no basta con «bajar el consumo en punta». Lo que se mide es la forma de la curva en esa franja. Un proceso que arranca una vez por día a plena carga durante una hora, cinco días al mes, puede reclasificar toda la facturación de potencia.

El peak que te persigue un año

La otra definición que conviene tener clara antes de firmar una opción tarifaria: en las modalidades que facturan demanda máxima suministrada, el cargo se calcula sobre el promedio de las dos más altas demandas máximas registradas en los últimos 12 meses, incluido el mes que se factura. Un solo intervalo de 15 minutos mal administrado —una puesta en marcha simultánea de chillers, una prueba de partida de motores, un grupo de carga de vehículos coincidiendo con el turno— queda pagándose durante un año completo. Por eso una climatización mal controlada mueve más la boleta por el lado de la potencia que por el de la energía.

Horas de punta: verifica el decreto, no el rumor

El horario y los meses del control de punta los fija el decreto tarifario, y no son iguales en todos los sistemas ni en todos los años. La referencia general en el sistema principal es el período de abril a septiembre, en la franja de la tarde y primeras horas de la noche, pero hay concesionarias con horarios propios definidos por decreto. Además hay un cambio en curso: en agosto de 2026 el Ministerio de Energía anunció la exclusión de septiembre de 2026 del período de aplicación del control de punta, medida que se materializa modificando el Decreto Supremo N°4T de 2026 y cuya publicación quedó sujeta a su tramitación ante la Contraloría General de la República. Antes de presupuestar un año de operación, confirma el decreto vigente y el horario que aplica a tu concesionaria; cualquier cifra que se cite de memoria envejece rápido.

Sobre precios: aquí no publicamos valores de tarifa ni estimaciones de ahorro, porque cambian con cada decreto y cada concesionaria, y una cifra sin fuente ni fecha no sirve para evaluar. El método sí es estable: energía consumida por su precio, más potencia facturada por su precio, más los cargos fijos y de transporte. Lo que se optimiza con ingeniería es la potencia, no el precio.

Cómo lo tomamos nosotros

Qué entregamos cuando el encargo es «calcular la potencia»

CYS es contratista eléctrico con más de 20 años de trayectoria, taller propio de tableros e ingenieros propios. Cuando nos piden dimensionar una instalación, el entregable no es un número por teléfono: es la cadena completa, con respaldo.

Memoria de cálculo de demanda

Levantamiento de cargas por familia, aplicación de los factores del pliego que corresponde a cada una, justificación escrita de cualquier factor distinto al tabulado —como permite el RIC N°03— y verificación de caída de tensión al punto más desfavorable.

Pedir una evaluación

Empalme y trámite ante la distribuidora

Definición de la capacidad normalizada del anexo 1.3, solicitud de factibilidad y seguimiento del expediente por sus cinco etapas, incluida la solicitud expresa de los niveles de cortocircuito del punto de conexión.

Ver instalaciones eléctricas

Proyecto, tablero y declaración

Los entregables que exige el pliego RIC N°18 según el tramo de potencia, el tablero general fabricado en nuestro taller con el unilineal que sale de esa memoria, y la declaración TE-1 firmada por instalador eléctrico autorizado de la clase que exija la instalación.

Ver taller de tableros

Aumento de potencia en instalación existente

Medimos la demanda real antes de proponer, revisamos si el problema es capacidad o factor de potencia, y evaluamos si conviene aumentar el empalme, reordenar la operación por bloques horarios o corregir la curva de carga.

Ver el trámite paso a paso

Cargas nuevas que cambian la demanda

Climatización, recambio de luminarias, generación propia y recarga de vehículos eléctricos entran a la misma memoria. Un recambio a LED baja la demanda de alumbrado y a la vez cambia el contenido armónico, lo que obliga a revisar el neutro del alimentador según el RIC N°03. En alumbrado exterior aplica además la Norma Lumínica DS 1/2022, y la climatización suele ser la carga que más mueve el peak: cuánto consume realmente un sistema VRV/VRF.

Ver climatización

Generación propia frente a potencia contratada

Un sistema fotovoltaico de autoconsumo reduce la energía comprada, pero no reduce por sí solo la potencia que necesitas contratar: si el peak ocurre cuando no hay sol, el empalme sigue igual. Por eso el dimensionamiento fotovoltaico se hace con la curva de carga horaria, y la inyección de excedentes se rige por la Ley 21.118.

Leer la guía de Net Billing
Preguntas frecuentes

Potencia y empalme: dudas habituales

¿Cuál es la diferencia entre potencia instalada y demanda máxima?

La potencia instalada es la suma de la capacidad nominal, en W o kW, de todos los consumos permanentes, según la definición del pliego RIC N°01. La demanda, según el pliego RIC N°03, es la carga de consumo en el punto considerado promediada sobre un intervalo de tiempo dado, y la demanda máxima es la mayor demanda que ocurre en un período determinado. La diferencia entre ambas existe porque nunca funciona todo a la vez, y se cuantifica con el factor de demanda y el factor de simultaneidad. El empalme y el alimentador se dimensionan con la demanda, no con la suma de placas.

¿Cómo se calcula la demanda de una instalación en Chile?

Con el pliego RIC N°03. Su punto 6.1 establece que la demanda nominal de un alimentador no será menor que la suma de las potencias nominales de todos los circuitos que sirve, correspondientes a cargas de alumbrado, fuerza y climatización, aplicando a cada una los factores indicados en los pliegos correspondientes. Para alumbrado el propio pliego entrega la tabla N°3.1 de factores por tipo de consumidor y tramo de potencia; para fuerza y climatización remite al pliego RIC N°07; para ascensores al RIC N°11 y para la recarga de vehículos eléctricos al RIC N°15. Además hay que verificar que la caída de tensión no exceda el 3% en el alimentador ni el 5% en el punto más desfavorable de la instalación.

¿Qué son el factor de demanda y el factor de simultaneidad, y de dónde salen?

Los define el pliego RIC N°03. El factor de demanda es la razón entre la demanda máxima de la instalación y la carga total conectada, sobre un período dado. El factor de simultaneidad es el cociente entre la demanda máxima de un conjunto de instalaciones o cargas y la suma de las demandas máximas individuales. El primero se usa dentro de una instalación; el segundo cuando varias instalaciones comparten un punto de conexión, como en un condominio o una parcelación con empalme único, para el que el pliego entrega una tabla que va de 1 con tres viviendas a 0,73 con veintiuna, y la fórmula Fs = (15,3 + (n − 21) × 0,5) / n sobre veintiuna. El pliego acepta factores distintos a los tabulados siempre que se justifiquen con un estudio fundamentado en antecedentes demostrables.

¿Qué capacidad de empalme necesito para una instalación de tantos kW?

La capacidad no se elige libremente: el pliego RIC N°01 establece que se determina en función de la potencia total instalada declarada ante la Superintendencia, ajustándola a los valores normalizados de su anexo 1.3, pudiendo ser igual o inferior a esa potencia pero nunca superior. La escala trifásica normalizada va desde 6 A y 3,6 kW hasta 1000 A y 612 kW, pasando por peldaños como 63 A y 38 kW, 100 A y 61 kW, 200 A y 122 kW o 400 A y 244 kW. La conversión entre kW y kVA de esa tabla corresponde a 220 V en monofásico y 380 V en trifásico con un factor de potencia del orden de 0,9, así que una instalación con mal factor de potencia puede necesitar un peldaño más alto para la misma potencia activa.

¿Cuándo se necesita un empalme en media tensión en vez de baja tensión?

El pliego RIC N°01 no fija un umbral en kW que obligue a pasar a media tensión. Lo que hace es normalizar la escala de baja tensión hasta 612 kW con protección de 1000 A y regular por separado los empalmes de media tensión. En la práctica el nivel lo define la respuesta de factibilidad de la distribuidora, que indica el punto de conexión y la tensión disponible, más el estándar constructivo de esa empresa y el tipo de carga. Lo que sí fija el pliego por potencia es que los empalmes de media tensión de 500 kW o más deben contar con un interruptor de poder o reconectador con funciones de sobrecorriente de fase, sobrecorriente residual y sobretensión de secuencia cero, cuyos ajustes se acuerdan con la distribuidora dentro de un plazo máximo de 15 días corridos.

¿Cómo se pide un aumento de potencia y cuánto demora la distribuidora?

Se pide a la empresa distribuidora siguiendo el procedimiento de la Norma Técnica de Calidad de Servicio para Sistemas de Distribución, que ordena el proceso en cinco etapas. La distribuidora tiene 5 días hábiles para revisar la admisibilidad, y luego 8, 10 o 15 días hábiles para responder la factibilidad técnica de suministro según la densidad del par comuna-empresa. La respuesta a la solicitud de conexión o ampliación toma entre 10 y 40 días hábiles según densidad, si existe factibilidad vigente y si se requieren estudios de obras adicionales. La conexión misma tiene plazos máximos propios: 10 o 15 días hábiles si no hay obras adicionales en la red, y hasta 50 días hábiles en el caso de obras en red subterránea sobre 150 kW en densidades bajas. Para ampliaciones de servicio no es requisito tener factibilidad previa, aunque igual hay que entregar los mismos antecedentes.

¿Qué pasa si conecto más carga de la que permite mi empalme?

Lo primero que ocurre es físico: opera la protección o limitador del empalme y te quedas sin suministro. El pliego RIC N°01 exige que esa protección use la curva más lenta de operación, salvo que un estudio de coordinación y selectividad respalde otra, y que su poder de corte sea igual o superior a 1,2 veces la corriente de cortocircuito prevista en el punto de instalación. Lo segundo es contractual y tarifario: en las opciones con potencia contratada esa potencia rige por 12 meses y no se puede modificar sin acuerdo de la distribuidora, y en las opciones con demanda leída la facturación toma el valor efectivamente registrado en períodos de 15 minutos. Conectar carga por sobre lo declarado también deja la instalación fuera de lo que se declaró ante la SEC, que es un problema distinto y más serio.

¿La potencia declarada en el TE-1 tiene que coincidir con la del empalme?

Sí, y la coincidencia se verifica formalmente. La Norma Técnica de Calidad de Servicio para Sistemas de Distribución obliga a la empresa distribuidora a revisar la declaración de puesta en servicio realizada ante la Superintendencia y a verificar, al menos, folio, fecha de emisión, dirección, destino de la propiedad, vigencia, potencia y requirente. Además, en el protocolo de conexión debe verificar que la capacidad de la protección del empalme sea consistente con la potencia contratada. Por eso una diferencia entre la memoria de cálculo, el TE-1 y el empalme otorgado detiene la energización en la última etapa del proceso. El detalle del trámite está en nuestra guía de la declaración TE-1.

¿Cambia mi tarifa si aumento la potencia contratada, y quién paga las obras?

Puede cambiar, porque las opciones tarifarias tienen condiciones de aplicación ligadas a la potencia y al nivel de tensión: la BT1 exige potencia conectada inferior o igual a 10 kW o un limitador que asegure esa condición, y las opciones AT solo pueden contratarse cuando la red de distribución a la que te conectas es superior a 400 V. Sobre quién paga: la norma técnica obliga a que la respuesta a la solicitud de conexión indique la modalidad de financiamiento de las obras adicionales en la red, que serán de cargo de la distribuidora o mediante aportes financieros reembolsables, y prohíbe que la distribuidora los solicite después de esa etapa. Aparte de eso, para aumentos de capacidad sobre 10 kW de potencia conectada la distribuidora puede exigir una garantía para caucionar la potencia, que dura hasta 8 años y se devuelve en octavos cada año en que el uso de la potencia caucionada sea igual o superior al 80%. No publicamos montos: dependen de la potencia, de la obra y del decreto vigente.

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Cuéntanos qué cargas tienes o vas a instalar, en qué comuna está el recinto, con qué empalme cuentas hoy y qué opción tarifaria estás pagando. Con eso levantamos la demanda, definimos la capacidad de empalme que corresponde y te decimos si el camino es aumentar potencia, corregir el factor de potencia o reordenar la operación. No damos números por teléfono: damos el método, la memoria y el trámite. Somos una empresa de climatización y electricidad con más de 20 años, 27 proyectos ejecutados, 62.890 m² intervenidos, más de 50 profesionales en terreno y taller propio de tableros.

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