Guía técnica · Puesta a tierra y enlace equipotencial

Puesta a tierra: qué exige realmente el pliego RIC N°06

Si buscaste el valor máximo de resistencia de puesta a tierra, habrás encontrado apuntes que dicen 20 ohm, otros que dicen 80 y varios que siguen citando una norma derogada. La confusión tiene una causa concreta: en Chile no hay un solo valor, porque no hay una sola tierra. El RIC N°06 fija un valor para la tierra de servicio y ninguno universal para la de protección, que se calcula caso a caso. Esta guía separa las tres tierras, ordena los valores con el artículo que los respalda, explica cómo se mide y qué se hace cuando el terreno del norte no deja llegar al número.

Pliego RIC N°06DS 8/2019Res. Ex. 33.877 de 30/12/202020 Ohm en tierra de servicioMétodo de caída de potencialTerrenos de alta resistividad
La respuesta corta

¿Qué valor de resistencia de puesta a tierra exige la norma chilena?

La pregunta está mal planteada, y ese es el origen de casi todos los errores de especificación que vemos en bases técnicas. No existe "el" valor de puesta a tierra: el Pliego Técnico Normativo RIC N°06, sobre puesta a tierra y enlace equipotencial, trata dos tierras con funciones distintas y les aplica criterios distintos.

Tierra de servicio: 20 Ohm. El punto 6.1 del pliego exige que el diseño garantice que, ante una corriente de falla permanente, la tensión de cualquier conductor activo respecto de tierra no sobrepase los 250 V, y que el valor resultante de la puesta a tierra de servicio no supere los 20 Ohm. Ese es el número que la gente recuerda, y es correcto, pero solo para esta tierra.

Tierra de protección: no hay número fijo. El punto 7.1 dice que el electrodo se dimensiona para que su resistencia no supere "el valor especificado para ella, en cada caso", y el punto 7.3 entrega la relación: R = VS / I0, donde VS es la tensión de seguridad del punto 5.8 del RIC N°05 e I0 es la corriente de operación de la protección del circuito o del equipo protegido. Es decir: el valor exigible depende de qué protección tienes aguas arriba y de qué tan rápido despeja. Un tablero con protecciones distintas admite valores distintos en el mismo terreno.

Y hay una frase del punto 5.2 que debería encabezar toda especificación: el diseño debe garantizar la seguridad de las personas "considerando la máxima energía eléctrica que pueden soportar, dadas por las tensiones de paso, de contacto o transferidas y no solo el valor de resistencia de puesta a tierra tomado aisladamente". La malla no se aprueba porque el geómetro marcó un número bonito, sino porque el cálculo demuestra que nadie queda expuesto a una tensión peligrosa.

Nota de precisión: si buscas este tema encontrarás respuestas del propio portal de consultas de la SEC que remiten los valores de tierra de protección y de servicio a los puntos 10.2.4 y 10.2.5 de la NCh Elec. 4/2003. Esa respuesta está publicada el 23/04/2013 y es anterior a los pliegos RIC, que rigen desde el 12 de julio de 2021 tras la Res. Ex. N°33.877 de la SEC, de fecha 30/12/2020. La NCh Elec. 4/2003 está derogada, con la excepción transitoria que detallamos en la guía de normativa eléctrica y pliegos RIC. Antes de copiar un valor de una respuesta antigua, mira la fecha.

Lo que siempre se confunde

Tierra de servicio, tierra de protección y enlace equipotencial no son lo mismo

No cumplen la misma función, no se calculan igual y no se miden con el mismo criterio. Separarlas es el paso que evita el 80% de las observaciones en recepción. Las definiciones que siguen son las del propio pliego.

Tierra de servicio

Es poner a tierra un punto de la alimentación: el neutro del empalme en instalaciones conectadas en baja tensión, o el neutro del transformador que alimenta la instalación en empalmes de media tensión con secundario en estrella. Existe para que el sistema funcione y para que las protecciones tengan un camino de retorno. Es la que lleva el límite de 20 Ohm y la que se conecta lo más cerca posible del empalme, preferentemente en el punto de unión de la salida del empalme con la instalación.

Tierra de protección

Es la puesta a tierra de toda pieza conductora que no forma parte del circuito eléctrico activo pero que en condiciones de falla puede quedar energizada: gabinetes, estructuras, carcasas, bandejas, marcos metálicos. Su finalidad, textual, es proteger a las personas contra tensiones de contacto peligrosas. No tiene un valor universal porque su valor admisible depende de la protección que despeja la falla.

Enlace equipotencial

No persigue un valor de resistencia: persigue que no haya diferencia de potencial entre dos cosas que una persona puede tocar al mismo tiempo. El anexo 6.4 lo dimensiona por conductancia: un conductor de equipotencialidad entre dos masas no puede tener sección inferior a la más pequeña de los conductores de protección unidos a esa masa, y entre una masa y una parte conductora externa debe tener conductancia no inferior a la mitad de la del conductor de protección de esa masa.

La cuarta, que casi nadie nombra: la tierra funcional

El pliego define también la tierra funcional, cuyo objetivo es asegurar el correcto funcionamiento del equipamiento eléctrico y un funcionamiento confiable de la instalación. Es la que aparece en salas técnicas, control, variadores y comunicaciones, y no es un capricho del proveedor de equipos: el punto 5.11.1 la reconoce entre los conductores que deben llegar al borne principal de tierra, junto con los de protección, los de servicio y los de unión equipotencial principal. Si tu proyecto tiene corrientes débiles, control o instrumentación, esta tierra va desde el principio y no improvisada al final. Un detalle que ahorra discusiones en obra: cada conductor conectado al borne principal debe poder desconectarse individualmente, y de forma desmontable solo mediante herramienta. Es lo que permite medir después sin desarmar media instalación.

RIC N°06 no es RPTD N°06

Es el error de citación más frecuente en especificaciones chilenas, y sale caro porque las dos tratan puestas a tierra y las dos son pliegos vigentes. El RIC N°06 pertenece al reglamento de instalaciones de consumo (DS N°8 de 2019 del Ministerio de Energía). El RPTD N°06 pertenece al reglamento de instalaciones de producción, transporte y distribución (DS N°109 de 2017 del mismo ministerio). No son intercambiables: el propio RIC N°06 remite al RPTD N°06 cuando el suministro es de alta o media tensión, en sus puntos 5.7 y 10.2, precisamente porque son ámbitos distintos. Si en tus bases dice "según RPTD N°06" para la malla de un edificio comercial en baja tensión, hay una revisión pendiente. El marco completo está en nuestra guía de normativa eléctrica y pliegos RIC.

Los números, con su artículo

Los valores que sí están en el pliego, y en qué caso aplica cada uno

Cada cifra de esta sección viene del texto del RIC N°06 con su punto indicado. Si alguien te especifica un valor distinto, pídele el artículo.

20 Ohm · tierra de servicio

Punto 6.1. El valor resultante de la puesta a tierra de servicio no debe superar los 20 Ohm, y el diseño debe garantizar que ante una falla permanente la tensión de cualquier conductor activo respecto de tierra no sobrepase los 250 V. Este es el valor por defecto de toda instalación de consumo.

80 Ohm · solo en dos casos

Punto 6.2. El límite sube a 80 Ohm únicamente en instalaciones de baja tensión que cumplan una de dos condiciones completas. No es un permiso general ni un plan B para una malla que no dio: es un esquema de protección distinto, que hay que diseñar y justificar.

5 Ohm · red interna con subestación

Punto 6.7. Cuando la instalación se conecta a media tensión mediante una subestación y existe red interna de distribución en baja tensión, el neutro se pone a tierra en la proximidad de la subestación y en distintos puntos, a intervalos de 5 postes o cámaras y sin superar 200 m lineales, además de cada extremo de línea. La resistencia combinada de todas esas puestas a tierra no debe exceder de 5 Ohm.

Las dos vías al valor de 80 Ohm, completas

Vale la pena leerlas enteras, porque en terreno se cita el 80 y se omite el resto. La primera vía (6.2.1) aplica a instalaciones cuya potencia instalada no sea superior a 10 kW, que usen esquema de conexión a tierra de neutralización, que cuenten con un interruptor o disyuntor general que corte todos los conductores activos incluyendo el neutro (corte omnipolar), que todos los alimentadores queden protegidos con un diferencial de 300 mA y que además todos sus circuitos queden protegidos por diferenciales de sensibilidad no superior a 30 mA. La segunda vía (6.2.2) no pone tope de potencia, pero exige esquema de neutralización, disyuntor general que corte todos los activos incluido el neutro y que todos los tableros de la instalación queden protegidos con protecciones de sobretensión permanente según UNE-EN 50550 y de sobretensión transitoria según IEC 61643-11.

Dicho de otro modo: el 80 Ohm no se compra, se construye. Y en la segunda vía la exigencia recae sobre todos los tableros de la instalación, con consecuencias directas en el alcance del suministro y en el presupuesto de la partida eléctrica.

La tensión de seguridad, que es de dónde sale el valor de la tierra de protección

El punto 5.8 del RIC N°05 fija los máximos de tensión de seguridad a los que puede quedar sometido el cuerpo humano sin riesgo: 50 V en corriente alterna y 120 V en corriente continua en lugares secos, y 24 V en corriente alterna y 60 V en corriente continua en lugares húmedos o mojados en general y en salas de operaciones quirúrgicas en particular. Ese valor, dividido por la corriente de operación de la protección, es el techo de la resistencia de tierra de protección del punto 7.3. De ahí se desprende algo que en recintos de salud cambia el proyecto entero: en un pabellón quirúrgico el criterio de partida no son 50 V sino 24 V, y para una misma protección el valor admisible de tierra de protección cae en la misma proporción. Lo mismo ocurre en recintos húmedos de faena, cocinas industriales y camarines.

Los mínimos de sección que hay que revisar en el plano

  • Conductor de puesta a tierra de servicio entre el primer tablero y el electrodo: se dimensiona según el punto 6.4 del RIC N°03, con un mínimo absoluto de 4 mm² (6.6.2).
  • Conductor de protección hacia un tablero: igual a la sección de los alimentadores activos, con mínimo de 4 mm² (7.11.b).
  • Conductor de protección por circuito, según el anexo 6.7 y solo para cobre: si la fase es S ≤ 25 mm², la misma sección de la fase; si 25 < S ≤ 50 mm², entonces 25 mm²; si S > 50 mm², entonces S/2.
  • Conductor desnudo usado como electrodo: sección mínima 25 mm², clase 2 según IEC 60228 o clase B según ASTM B8 en calibres AWG o kcmil (8.7).
  • Conductor de unión entre barras de un mismo electrodo: no inferior a 16 mm² (8.3.2).
  • Neutro del transformador al electrodo, en red interna con subestación: mínimo 25 mm² (6.7.4).
  • Conductor de bajada de un sistema de protección contra rayos: sección mínima 50 mm², con mínimo de dos bajantes ubicadas en el perímetro (13.14).

Y dos prohibiciones que conviene tener a mano en la revisión de un proyecto: no se pueden intercalar dispositivos de desconexión ni fusibles en los conductores de tierra de protección (7.6), y no se admiten como conductores de protección ni de equipotencialidad las canalizaciones metálicas de agua, las que contienen gases o líquidos inflamables, las partes que pertenecen a la construcción, los conductos metálicos flexibles no diseñados para ello, las partes metálicas flexibles, los cables fiadores ni el cuerpo metálico de tuberías, bandejas, escalerillas o canastillos de cables (7.10). Ese último punto tiene una consecuencia directa en la barra de tierra del gabinete y en la equipotencialidad de puertas y placas de montaje, que se resuelve al dimensionar el tablero y no después, con un cable improvisado en obra.

La pregunta que llega en cada obra

¿Una sola malla para todo, o tierras separadas?

Es la discusión clásica entre el proyectista, el instalador y el proveedor del equipo de comunicaciones. El RIC N°06 la resuelve, y la respuesta no es ninguna de las dos que se escuchan en terreno.

Electrodo común: permitido, pero justificado

El punto 5.5 admite que exista un electrodo común para la puesta a tierra de protección y la de servicio, o electrodos separados para cada una. Cualquiera sea la alternativa, el diseño deberá ser justificado mediante el respectivo cálculo. La decisión es de ingeniería, no de terreno, y tiene que quedar escrita.

Dentro del edificio: dedicadas e interconectadas

El anexo 6.5, que adopta el criterio de la IEC TR 61000-5-2, deja el esquema correcto en una figura: puestas a tierra dedicadas por aplicación e interconectadas entre sí. Y es explícito con los dos esquemas que quedan fuera: para un mismo edificio están expresamente prohibidos tanto una sola puesta a tierra para todas las necesidades como puestas a tierra separadas o independientes.

La interconexión tiene sección mínima

El punto 5.10 cierra el detalle que casi siempre falta en el plano: cuando existen varias puestas a tierra de protección, todas deben diseñarse para su fin específico y siempre deben interconectarse eléctricamente. Si se usa un sistema enmallado, el conductor que une las distintas mallas debe ser como mínimo de la misma sección que el conductor de mayor sección entre ellas.

Dónde sí hay que separar: media tensión y baja tensión

La excepción importante está en la sección 10. Hay que verificar que las masas puestas a tierra de la instalación de consumo, y los conductores de protección asociados, no queden unidas a la toma de tierra de las masas de un centro de transformación, para evitar que durante la evacuación de una falla en el centro de transformación las masas del consumo queden sometidas a tensiones de contacto peligrosas.

Si no se hace el control de independencia del punto 9.1 —una toma se considera independiente de otra cuando, al circular por la otra la máxima corriente de falla prevista, no alcanza respecto de un punto de potencial cero una tensión superior a 50 V—, el pliego entrega tres condiciones que deben cumplirse todas: que no exista canalización metálica conductora cruzando la zona donde se ubican las tierras de media y baja tensión; que la distancia entre electrodos cumpla la fórmula del pliego, que depende de la resistividad media del terreno y de la corriente de falla a tierra del lado de media tensión, dato que debe facilitar la empresa eléctrica; y que el centro de transformación esté dispuesto de modo que sus elementos metálicos no queden unidos eléctricamente a los elementos metálicos constructivos de la instalación de consumo.

Ese dato de la corriente de falla es el que suele frenar el proyecto: no lo tiene el instalador, hay que pedirlo a la distribuidora y conviene solicitarlo temprano, junto con el resto de los antecedentes de la ingeniería eléctrica. Solo se pueden unir la tierra de baja tensión del consumo y la de protección del transformador si la resistencia única es lo bastante baja como para que, evacuando el máximo valor previsto de corriente de falla del centro de transformación, la tensión de defecto quede bajo la tensión de contacto máxima aplicada definida en el RPTD N°06. Es lo que respondió la SEC en su portal de consultas, en la respuesta a_id 1241 publicada el 25/07/2023, remitiendo al punto 10.2 del RIC N°06.

Nota de precisión: entre el punto 5.5 y el anexo 6.5 hay una tensión que conviene leer bien y no citar a medias. El 5.5 permite un electrodo común para servicio y protección, con cálculo. El anexo 6.5 prohíbe, para un mismo edificio, "una sola puesta a tierra para todas las necesidades". No se contradicen si se entiende el alcance: lo admitido es compartir electrodo entre servicio y protección cuando el cálculo lo respalda; lo prohibido es resolver con una sola tierra indiferenciada todas las necesidades del edificio —protección, servicio, funcional, pararrayos— sin diseñarlas por separado y sin interconectarlas. Si tu especificación dice solo "malla única de tierra", está incompleta.

Cómo se construye

Electrodos, materiales y geometría: lo que revisa la inspección

La parte del pliego que más se incumple no es la del cálculo, es la de materiales y disposición. Son exigencias verificables a simple vista en obra, y por eso son las primeras que caen en una observación.

Las configuraciones admitidas

El punto 8.3 admite cuatro caminos: conductores desnudos o cintas enterrados según el anexo 6.2; barras redondas, tubos o perfiles metálicos enterrados en vertical; planchas metálicas corrugadas o lisas, continuas o perforadas, enterradas en vertical; y otras configuraciones o arreglos metálicos enterrados que se demuestre que son apropiados. Esa última puerta es la que permite resolver terrenos difíciles con ingeniería y no con improvisación.

Las distancias que hacen que funcione

Si para obtener la resistencia exigida hace falta enterrar más de una barra, la distancia entre ellas debe ser como mínimo el doble del largo de cada una. Con planchas, cuyas dimensiones mínimas recomendadas son 0,5 m × 1 m y 4 mm de espesor, la separación mínima entre ellas es de 3 m. Y la profundidad mínima para las mallas de puesta a tierra nunca debe ser inferior a 0,5 m, con el criterio de que la pérdida de humedad, el hielo u otros efectos climáticos no suban la resistencia por sobre el valor previsto.

Cobre nuevo, y nada de aluminio enterrado

El punto 8.9 es de los más claros del pliego: los electrodos y los conductores desnudos deben ser de cobre nuevo; en ningún caso se permite el uso de conductores reutilizados, reparados o con uniones no aptas; y se prohíbe el uso de electrodos y conductores desnudos de aluminio, aleación de aluminio, fierro o acero no protegido en aplicaciones en contacto directo con el suelo. Además, los conductores desnudos del electrodo deben garantizar una resistencia a la corrosión de al menos 15 años desde la instalación.

Uniones: soldadura, no amarra

Las uniones entre conductor y puesta a tierra se hacen con soldaduras de alto punto de fusión, como oxiacetileno o reacción exotérmica, o con prensas de unión; solo cuando la unión es visible se admiten abrazaderas, y la soldadura de plomo-estaño se acepta únicamente como complemento. Si la unión queda no registrable, solo se permiten soldaduras de alto punto de fusión. Las conexiones bajo el nivel del suelo van con soldadura exotérmica o conector apto para enterramiento, y en ausencia de protocolo, conforme a IEEE Std 837.

El punto de medición: la camarilla que después nadie encuentra

El punto 5.15 exige que todo sistema de puesta a tierra cuente con un punto accesible de medición, camarilla o caja de registro. El diámetro mínimo de la camarilla no puede ser inferior a 160 mm, y si se usan cajas o cámaras de registro, sus dimensiones serán como mínimo de 30 × 30 cm. Además, el punto 11.3 pide dejar al menos un punto accesible lo más cerca posible del centro de la malla. Suena menor y no lo es: sin ese punto no hay forma de volver a medir sin romper pavimento, y la mantención del sistema deja de existir en la práctica.

Enfierradura de fundación como electrodo: sí, con tres condiciones

El punto 8.4 acepta usar las barras de hormigón armado de zapatas y vigas de fundación como electrodos de tierra, siempre que se cumplan tres condiciones simultáneas: que la longitud total de esas barras no sea inferior a 15 m, que su profundidad de enterramiento no sea inferior a 0,75 m y que su diámetro no sea inferior a 10 mm. La longitud puede obtenerse con una o más barras, y las uniones entre las barras embutidas en el hormigón, y entre estas y su conexión al exterior, se hacen con soldaduras de alto punto de fusión. Es un recurso excelente en terrenos difíciles y tiene una sola dificultad práctica: hay que decidirlo antes de hormigonar. Cuando la especialidad eléctrica entra a la obra después de las fundaciones, esta opción ya se perdió.

Un límite que se olvida: lo que no puede formar parte del sistema

El punto 5.8 señala que los elementos metálicos que no forman parte de las instalaciones eléctricas no pueden incluirse como parte de los conductores del sistema de puesta a tierra, aunque eso no excluye la exigencia de conectarlos a tierra; se exceptúa la envolvente metálica de los ductos de barras, si está aprobada para ese uso mediante certificado del fabricante. El punto 5.12 prohíbe usar canalizaciones metálicas de otros servicios —agua, líquidos o gases inflamables, calefacción central— como puesta a tierra o parte de ella. La estructura del edificio, en cambio, siempre debe conectarse al sistema para mantener la equipotencialidad (5.9).

El problema real del norte de Chile

Cuando el terreno no deja llegar al valor: qué se hace de verdad

La solución de terreno más común es agregar barras hasta que el instrumento dé el número. A veces resulta y muchas veces no, y el pliego explica por qué. Estos son los cuatro pasos, en orden.

01

Medir la resistividad antes de diseñar, no después

El punto 8.12 exige considerar las características del suelo, los parámetros eléctricos del sistema y la superficie de terreno disponible, y cumplir el procedimiento de sondeo eléctrico vertical del anexo 6.6. Ese anexo acepta como métodos normales las configuraciones tetraelectródicas Schlumberger o Wenner, aplicables indistintamente pero solo una por oportunidad, con electrodos en línea recta y alas de medición de hasta 100 m; si no hay terreno se aceptan alas de 50 m y, excepcionalmente, de hasta 30 m. La tabla orientativa del propio pliego muestra la magnitud del problema: un terreno cultivable y húmedo ronda los 50 Ohm·m, mientras que un suelo pedregoso desnudo va de 1.500 a 3.000 Ohm·m, la arena silícea de 200 a 3.000 y el granito alterado hasta 10.000.

02

Corregir la geometría antes que la cantidad

Aquí está la razón técnica por la que "agregar barras hasta que dé" no siempre funciona. El punto 8.3.2 exige que, cuando se entierra más de una barra, la separación entre ellas sea como mínimo el doble del largo de cada una. Dos barras juntas comparten el mismo volumen de suelo y sus zonas de influencia se superponen, así que la segunda barra aporta mucho menos de lo que se supone. Las fórmulas orientativas del propio pliego lo dejan a la vista: para una pica vertical la resistencia estimada es R = ρ/L, es decir, inversamente proporcional al largo. En terreno de alta resistividad, una barra más larga o más profunda suele rendir más que dos barras cortas puestas al lado.

03

Cambiar de configuración, no insistir con la misma

Si la geometría ya está bien y el valor sigue alto, corresponde cambiar de estrategia dentro de lo que el pliego admite: conductor desnudo enterrado horizontalmente, planchas con su separación mínima de 3 m, electrodos profundos —el pliego los contempla en su tabla de materiales, con varilla redonda de dimensiones propias— o una malla extendida que aproveche la superficie disponible. La definición misma de sistema de puesta a tierra del punto 4.5.1 incluye entre sus componentes los aditivos, además de electrodos interconectados, conductores desnudos enterrados, conectores y camarillas. El tratamiento del terreno está contemplado; lo que no está contemplado es dejarlo sin justificar en la memoria.

04

Y si aun así no da: revisar el objetivo, no falsear la medición

Este es el paso que separa un proyecto de ingeniería de un acta firmada a la rápida. Para la tierra de protección el objetivo nunca fue un número redondo sino la tensión de contacto: el punto 7.4 dice que si las condiciones pueden dar lugar a tensiones superiores a las admitidas, se asegurará la rápida eliminación de la falta mediante dispositivos de corte adecuados. Una protección más rápida o más sensible cambia el valor exigible, porque cambia I0 en la relación del punto 7.3. Y para la tierra de servicio, las dos vías del punto 6.2 al valor de 80 Ohm son exactamente eso: un esquema de protección alternativo que la norma acepta cuando el terreno no permite los 20 Ohm. Son caminos normados. Ajustar el informe para que el número calce, no.

Si una propuesta de malla de tierra no incluye medición previa de resistividad, no dice qué configuración de electrodos usa ni por qué, y no entrega el cálculo que respalda el valor exigido, todavía no es un proyecto de puesta a tierra. Es una cotización de barras y cable.

La medición y el papel

Cómo se mide y qué debe decir el informe que revisa la ITO

El pliego describe el método con detalle poco habitual, y esa precisión es útil: permite auditar un informe de medición sin haber estado en la obra.

El punto 11.1 exige que todo sistema de puesta a tierra sea comprobado al momento de su establecimiento y revisado por instaladores eléctricos autorizados por la Superintendencia, mediante inspección visual más medición de la resistencia, según el anexo 6.3 del propio pliego o según las normas IEEE Std 81 o IEC 61557-5. El punto 9.2 es más directo todavía: todo sistema debe estar debidamente justificado, ser medido y comprobado al momento de su puesta en servicio por el instalador eléctrico a cargo de la supervisión directa de la construcción de la instalación de consumo.

El método de caída de potencial, en concreto

Se inyecta corriente entre el sistema bajo prueba y un electrodo de corriente auxiliar, y se mide tensión entre el sistema y un electrodo de potencial auxiliar. La distancia al electrodo de corriente debe ser como mínimo 6 veces la diagonal mayor de la puesta a tierra bajo estudio, y el electrodo de potencial se ubica aproximadamente al 62% de esa distancia, siendo 61,8% la posición teóricamente correcta para un suelo de resistividad homogénea. El pliego pide además desplazar el electrodo de potencial y verificar que la curva de resistencia contra distancia tenga la forma esperada, y aconseja repetir la medición en una dirección distinta, preferentemente perpendicular a la primera. Un informe que entrega un solo número, sin la curva ni la posición de los electrodos, no permite verificar nada.

La pinza amperométrica tiene un límite explícito

Es la herramienta favorita en terreno urbano, donde no hay espacio para tender los electrodos auxiliares, y el pliego la admite con una restricción que se omite seguido: el medidor tipo pinza solo se acepta para inspección de un sistema de puesta a tierra existente y, en palabras del propio anexo 6.3, no se considerará como método de medición válido para la recepción inicial. Si el informe de recepción de una obra nueva viene medido con pinza, ahí hay una observación. El anexo enumera además sus limitaciones: solo aplica a electrodos conectados a sistemas puestos a tierra en más de un punto y de baja impedancia, y las conexiones corroídas o partidas del neutro pueden alterar las lecturas.

El instrumento, su calibración y el registro

Para el sondeo de resistividad y para la medición con pinza, el pliego especifica geómetros de cuatro terminales con escala mínima de 1 Ohm, resolución no mayor de 0,01 Ohm y escala máxima no inferior a 100 Ohm. Sobre la calibración hay que citar con cuidado, porque el propio pliego usa dos plazos distintos: el punto 11.4 exige certificado de calibración vigente, emitido por un organismo acreditado, cuya vigencia no supere los 24 meses corridos; el anexo 6.3, en cambio, señala que no debe tener una antigüedad mayor a 1 año. Ante la duda, el criterio prudente es exigir el plazo más estricto y adjuntar el certificado al informe.

El registro de inspección del punto 12.3 debe contener, como mínimo: condiciones generales de los conductores y nivel de corrosión si es posible determinarlo; estado de las uniones de conductores y componentes; valores de resistencia y desviaciones respecto de los requisitos; documentación de todos los cambios frente a la última inspección; resultados de las pruebas realizadas —ensayos de equipotencialidad, medición de resistencia, medición de corrientes falsas o no deseadas y pruebas de continuidad, según el 12.2—; registros fotográficos; certificados de calibración de los equipos; y el rediseño o propuesta de mejoras si se requieren.

Y lo que revisa la SEC en el proyecto

Sobre 20 kW o con empalme en media tensión se agregan el estudio de coordinación y selectividad de protecciones, los cálculos de iluminación y el cálculo y diseño del sistema de puesta a tierra, según el RIC N°18 sobre presentación de proyectos. Ese anexo no es una hoja: debe contener el registro de las mediciones de resistencia del terreno con su fecha, el método utilizado (Schlumberger o Wenner), la configuración geoeléctrica del terreno con número de estratos, espesores y resistividad de cada uno, la curva patrón con los puntos de medición representados sobre ella, el cálculo de resistividad equivalente, los cálculos del diseño y los valores y la curva de resistencia obtenidos según el anexo 6.3 del RIC N°06. Todo eso viaja junto a la declaración TE-1 de la instalación.

Sobre la periodicidad, seamos exactos: la sección 12 del RIC N°06 obliga a mantener el sistema y a dejar registro, pero no fija cada cuánto. El RIC N°19 establece que la frecuencia de la verificación periódica se determina según el tipo de instalación y equipos, su uso y operación, la frecuencia y calidad de la mantención y las influencias externas a las que está sometida, y que la frecuencia máxima será determinada por un procedimiento que definirá la Superintendencia. Cuando alguien te ofrezca "medición obligatoria anual", pregúntale de dónde sale: normalmente sale del contrato o del plan de mantención, que es una razón válida, pero no del pliego.

La otra mitad del pliego

Protección contra rayos: está en el mismo RIC N°06, sección 13

Es un dato útil de citación, porque muchas especificaciones buscan un pliego aparte que no existe: los pararrayos y sus bajantes se rigen por la sección 13 del propio RIC N°06.

Cuándo se instala

Cuando las condiciones lo requieran, según el nivel isoceráunico de la región o la evaluación definida en IEC 62305-2 o NFPA 780. No es una exigencia general: se justifica con evaluación de riesgo, y el proyectista debe incluir la justificación técnica y descriptiva del sistema.

Cómo se diseña

Aplicando metodologías reconocidas por IEC 62305-3, UNE 21186, NFPA 780 o IEEE Std 998, basadas en el método electrogeométrico, también conocido como de la esfera rodante. El pararrayos debe situarse al menos dos metros por sobre cualquier estructura metálica del edificio, y no se admiten terminales de captación con elementos radiactivos.

Cómo se conecta a tierra

Mínimo dos bajantes en el perímetro, en lo posible en esquinas opuestas, de sección no inferior a 50 mm², rectilíneas y verticales, sin bucles ni curvas de radio menor a 20 cm, y nunca en canales de drenaje de aguas. Cada bajante termina en una puesta a tierra con un camino vertical y otro horizontal, y la tierra del sistema de protección contra rayos debe interconectarse con las demás puestas a tierra del edificio, de forma directa o mediante vías de chispas.

Ese último punto vuelve a la discusión de más arriba: la tierra del pararrayos no es una tierra aparte que vive sola en una esquina del terreno. Es una tierra dedicada que debe quedar interconectada con el resto, exactamente como muestra el anexo 6.5. El mismo criterio aplica a la puesta a tierra de las estructuras de montaje y de los equipos de una planta fotovoltaica sobre cubierta: es una tierra más del edificio y entra al cálculo desde el dimensionamiento del sistema, no al final del montaje.

Preguntas frecuentes

Puesta a tierra y RIC N°06: dudas habituales

¿Qué valor de resistencia de puesta a tierra exige la normativa chilena?

Depende de qué tierra estés hablando. Para la tierra de servicio, el punto 6.1 del RIC N°06 exige que el valor resultante no supere los 20 Ohm y que, ante una falla permanente, la tensión de cualquier conductor activo respecto de tierra no pase de 250 V. Ese valor puede llegar hasta 80 Ohm solo en instalaciones de baja tensión que cumplan una de las dos condiciones del punto 6.2. Para la tierra de protección no hay un número universal: el punto 7.3 la define como la tensión de seguridad dividida por la corriente de operación de la protección, así que el valor sale del cálculo de cada instalación.

¿Cuál es la diferencia entre tierra de servicio, tierra de protección y enlace equipotencial?

La tierra de servicio pone a tierra un punto de la alimentación, en particular el neutro del empalme en baja tensión o el neutro del transformador en media tensión, y existe para que el sistema opere correctamente. La tierra de protección conecta las piezas conductoras que no forman parte del circuito activo pero que en falla pueden quedar energizadas, y existe para proteger a las personas de tensiones de contacto peligrosas. El enlace equipotencial no busca un valor de resistencia: une masas y partes conductoras entre sí para que no aparezcan diferencias de potencial entre elementos que una persona puede tocar al mismo tiempo. Son tres funciones distintas y el RIC N°06 las trata por separado.

¿Se pueden unir la tierra de servicio y la de protección?

El punto 5.5 del RIC N°06 admite un electrodo común para la puesta a tierra de protección y la de servicio, o electrodos separados, pero en cualquiera de los dos casos exige que el diseño esté justificado por el cálculo respectivo. Lo que no se puede es decidirlo en terreno. Además, el anexo 6.5 del mismo pliego, que adopta el criterio de la IEC TR 61000-5-2, prohíbe expresamente dos esquemas dentro de un mismo edificio: una sola puesta a tierra para todas las necesidades y puestas a tierra separadas o independientes. El esquema correcto es tierras dedicadas por aplicación e interconectadas entre sí.

¿Cómo se mide una puesta a tierra y quién puede emitir el informe?

El punto 11.1 del RIC N°06 exige inspección visual y medición de la resistencia según el anexo 6.3 del propio pliego o según las normas IEEE Std 81 o IEC 61557-5. El método de referencia es el de caída de potencial: el electrodo de corriente se ubica a una distancia mínima de 6 veces la diagonal mayor de la puesta a tierra, y el de potencial aproximadamente al 62% de esa distancia, con la posición teórica en 61,8%. El medidor tipo pinza solo se acepta para inspeccionar un sistema existente y no es válido para la recepción inicial. La medición y comprobación al momento de la puesta en servicio corresponde al instalador eléctrico autorizado por la SEC a cargo de la supervisión directa de la construcción, y debe quedar respaldada en registro fotográfico y un informe.

¿Qué se hace cuando el terreno no permite llegar al valor exigido?

Primero, medir la resistividad antes de diseñar, con el procedimiento del anexo 6.6: configuraciones Wenner o Schlumberger, con alas de hasta 100 metros, aceptándose 50 metros y, excepcionalmente, 30 metros. Después, corregir la geometría antes que la cantidad: si se entierra más de una barra, el punto 8.3.2 exige que la distancia entre ellas sea como mínimo el doble del largo de cada una, y con planchas el mínimo es de 3 metros, así que agregar electrodos juntos aporta poco. Si aun así no se llega, se cambia de configuración: conductor desnudo enterrado horizontalmente, planchas, electrodos profundos o mallas extendidas, y el propio pliego contempla aditivos como parte del sistema de puesta a tierra. Y hay un punto de fondo del punto 5.2: la seguridad se demuestra con las tensiones de paso, de contacto y transferidas, no solo con el valor de resistencia tomado aisladamente.

¿Qué profundidad, qué sección y qué materiales exige el RIC N°06?

La profundidad mínima para las mallas de puesta a tierra nunca debe ser inferior a 0,5 metros, según el punto 8.11. Los conductores desnudos usados como electrodos tienen sección mínima de 25 mm² y deben ser clase 2 según IEC 60228, o clase B según ASTM B8 en calibres AWG o kcmil. El conductor de unión entre barras no baja de 16 mm². El conductor de tierra de servicio entre el primer tablero y el electrodo tiene un mínimo de 4 mm², igual que el conductor de protección que une la puesta a tierra con un tablero. Y el punto 8.9 es tajante: electrodos y conductores desnudos deben ser de cobre nuevo, se prohíbe el uso de conductores reutilizados o reparados y se prohíben los electrodos y conductores desnudos de aluminio, aleación de aluminio, fierro o acero no protegido en contacto directo con el suelo.

¿Se puede usar la enfierradura de la fundación como electrodo de puesta a tierra?

Sí, con condiciones. El punto 8.4 del RIC N°06 acepta usar las barras de hormigón armado de zapatas y vigas de fundación como electrodos de tierra siempre que la longitud total de esas barras no sea inferior a 15 metros, su profundidad de enterramiento no sea inferior a 0,75 metros y su diámetro no sea inferior a 10 mm. La longitud puede lograrse con una o más barras, y las uniones entre las barras embutidas en el hormigón, y entre estas y su conexión al exterior, deben hacerse con soldaduras de alto punto de fusión. La decisión hay que tomarla antes de hormigonar: después ya no hay acceso.

¿Cada cuánto hay que volver a medir la malla de tierra?

No hay una frecuencia única en la normativa y conviene decirlo con precisión. La sección 12 del RIC N°06 obliga a mantener el sistema y a dejar registro de la inspección con los valores de resistencia, el estado de las uniones, el nivel de corrosión y los certificados de calibración de los instrumentos, pero no fija una periodicidad. El RIC N°19 señala que la frecuencia de la verificación periódica se determina según el tipo de instalación y equipos, su uso y operación, la frecuencia y calidad de la mantención y las influencias externas, y que la frecuencia máxima será fijada por un procedimiento que definirá la SEC. En la práctica, la periodicidad la termina fijando el contrato, el mandante o el propio plan de mantención de la instalación.

¿Qué documentación sobre la puesta a tierra revisa la SEC o la inspección técnica?

Sobre 20 kW o con empalme en media tensión, el RIC N°18 exige incluir en el proyecto el cálculo y diseño del sistema de puesta a tierra, con el registro de las mediciones de resistencia del terreno, la fecha, el método utilizado (Schlumberger o Wenner), la configuración geoeléctrica del terreno con número de estratos, espesores y resistividad de cada uno, la curva patrón con los puntos de medición, la resistividad equivalente y los valores y la curva de resistencia del sistema obtenidos según el anexo 6.3 del RIC N°06. Las especificaciones técnicas deben describir el sistema con su ubicación, sección y tipo de conductor, longitud, uniones, puntos accesibles o camarillas y sus interconexiones. Y el informe de imágenes debe mostrar la construcción del sistema nuevo, con profundidad de aterramiento, dimensiones, uniones y camarillas de registro.

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