Guía técnica · Consumo eléctrico de sistemas VRV/VRF

¿Cuánto consume un sistema VRV/VRF?

Si buscaste esta pregunta, lo más probable es que hayas encontrado respuestas escritas para una casa: cuánto gasta un equipo de 9.000 BTU, cuánto sube la cuenta del departamento. Nada de eso sirve para una empresa. En una instalación comercial o industrial el consumo del VRF no se estima con la placa de la unidad exterior, y la cuenta no se explica solo con los kWh: se explica también con los kW de demanda y con la hora en que ocurren. Esta guía explica el método completo, con las fuentes a la vista.

Índices EER, COP, SEER, SCOPIPLV e IEER (AHRI 1230)Opciones tarifarias BT y ATHoras de puntaFactor de potencia 0,93Medición según RIC N°14
La respuesta corta

¿Cuánto consume al mes un VRV/VRF?

No hay una cifra, y quien te la dé por teléfono sin ver tu edificio está adivinando. El consumo de un sistema VRV/VRF es la suma, hora a hora, de la potencia eléctrica que absorbe, y esa potencia depende de tres cosas que cambian todo el día: la carga térmica que el recinto le pide en ese momento, el rendimiento del equipo trabajando a esa carga parcial, y las horas que efectivamente opera.

Dicho al revés: dos edificios con exactamente el mismo VRF instalado pueden tener cuentas que difieren varias veces. Cambia la ocupación, el horario, la envolvente —vidrio contra muro aislado no es lo mismo—, la ciudad y, sobre todo, el control. El equipo es la variable menos determinante de todas.

Lo que sí se puede afirmar con respaldo es el método, y tiene dos mitades que casi nadie junta: primero se calcula la energía en kWh, y después se traduce a pesos con la opción tarifaria del cliente, donde aparecen la demanda máxima en kW y las horas de punta. Una climatización mal controlada suele mover más el peak de demanda que el total de energía, y ese peak se paga todos los meses.

Nota de precisión: en esta guía no publicamos precios de energía ni cifras de ahorro. Las tarifas cambian por decreto, por distribuidora y por trimestre, y una cifra sin fecha envejece mal. Lo que entregamos es la fórmula y las variables, para que puedas usar tu propia boleta.

El primer error

La potencia de placa no es el consumo, y en un VRF ni siquiera se le parece

Es la estimación más común y la que produce los números más disparatados: tomar el kW que dice la unidad exterior, multiplicarlo por las horas del mes y presentarlo como consumo. Hay tres razones técnicas por las que ese cálculo no funciona.

Capacidad térmica no es potencia eléctrica

La cifra grande de un catálogo suele ser la capacidad de refrigeración o calefacción en kW térmicos: lo que el equipo entrega al recinto. La potencia eléctrica absorbida es otra línea de la ficha, bastante más pequeña, porque la máquina no crea calor: lo mueve. Confundirlas multiplica el resultado por varias veces.

La placa es plena carga, y ahí el equipo casi no vive

La potencia eléctrica de placa corresponde a la condición nominal de ensayo, con el compresor a plena capacidad. Un VRF de oficinas trabaja la mayor parte del año a una fracción de su capacidad, porque para eso existe: para modular. Estimar con la placa equivale a calcular el consumo de una flota de camiones suponiendo que van todos a fondo las 24 horas.

Las interiores suman más que la exterior

En un VRF es normal que la suma de capacidades de las unidades interiores supere la capacidad de la unidad exterior. No es un error de diseño: es el índice de combinación, y asume que no todas las zonas van a pedir el máximo al mismo tiempo. Si sumas las placas de las interiores para estimar consumo, estás contando una simultaneidad que el propio fabricante descarta.

Qué reemplaza a la placa

La estimación correcta parte de la carga térmica del recinto, no del equipo. Se calcula cuánto frío o calor necesita cada zona en cada bloque horario —con su ocupación, su iluminación, sus equipos, su orientación y el clima de la ciudad— y recién ahí se pregunta cuánta electricidad hay que gastar para entregarla. Primero la demanda del edificio, después el rendimiento de la máquina.

Ese orden revela una consecuencia incómoda: un sistema sobredimensionado consume más. No porque el compresor grande sea peor, sino porque un equipo que nunca baja de cierta carga mínima termina ciclando, y un compresor que arranca y para pierde el rendimiento que el catálogo prometía en régimen.

La sopa de siglas

EER, COP, SEER, SCOP, IPLV, IEER: cuál de todos hay que mirar

Los catálogos publican varios índices, no todos comparables entre sí, y el más visible suele ser el menos útil. Esto es lo que significa cada uno y de qué norma viene.

EER y COP: la foto instantánea

Son rendimientos en una única condición de ensayo: cuántos kW térmicos entrega el equipo por cada kW eléctrico que absorbe, en ese punto y solo en ese punto. EER en frío, COP en calor. Útiles para comparar máquinas en la misma condición, inútiles para estimar una temporada.

SEER y SCOP: la temporada completa

Son los índices estacionales. La norma europea EN 14825 fija las temperaturas, las condiciones de carga parcial y el método de cálculo con que se determinan el SEER y el SCOP, evaluando el equipo en varios puntos de carga en vez de uno solo. Es el marco que sostiene el etiquetado energético europeo bajo la regulación de ecodiseño.

IPLV e IEER: el camino AHRI

En el mundo norteamericano el equivalente son el IPLV y su sucesor el IEER, que entró en vigencia el 1 de enero de 2010 reemplazando al IPLV como cifra de mérito de eficiencia a carga parcial en enfriamiento. Es la familia de índices que aplica a los equipos VRF a través de la norma AHRI 1230.

El dato que resuelve la discusión

Si hay una sola cifra que explica por qué el índice nominal no sirve, es la ponderación del IEER. El índice se calcula como un promedio ponderado del EER medido en cuatro puntos de carga, y los pesos que publica AHRI son estos:

IEER = 0,02 · EER100% + 0,617 · EER75% + 0,238 · EER50% + 0,125 · EER25% Ponderación del IEER según la norma AHRI 340/360, que es la que define el cálculo del índice. El punto de plena carga pesa un 2% del resultado; el punto de 75% de carga pesa un 61,7%.

Léelo despacio: la condición de plena carga aporta el 2% del índice, y el punto de 75% aporta más del 61%. Esa ponderación refleja el perfil de carga que el propio estándar asume para un equipo comercial, que pasa la enorme mayoría de sus horas entre el 25% y el 75% de su capacidad. Cuando alguien compara dos sistemas por su EER nominal, los está comparando por el punto que pesa 2 de cada 100.

Para no exagerar el alcance de la norma: AHRI 1230 aplica a equipos VRF multi-split de aire acondicionado y bomba de calor con tecnología de refrigerante distribuido, incluidos los VRF condensados por agua de cualquier capacidad y los condensados por aire con capacidad de enfriamiento igual o superior a 65.000 Btu/h.

Todos estos índices son de laboratorio

Hay que decirlo aunque incomode: SEER, SCOP e IEER son resultados de ensayo bajo condiciones normalizadas, no mediciones de tu edificio. En el propio proceso regulatorio del Departamento de Energía de Estados Unidos sobre estándares de eficiencia para equipos VRF quedó documentada la discusión técnica acerca de cuánto se separan las condiciones de ensayo de la operación real. Son índices de comparación entre máquinas, correctamente construidos para eso. No son una predicción de tu cuenta.

Y en Chile la etiqueta no llega hasta acá

Esta es la parte que casi ningún proveedor menciona. Chile tiene etiquetado obligatorio de eficiencia energética para acondicionadores de aire, con estándar mínimo fijado por la Resolución Exenta N°4, de 8 de febrero de 2018, del Ministerio de Energía (publicada en el Diario Oficial el 14 de febrero de 2018), y procedimiento de certificación en el Protocolo PE N°1/26/2:2020 de la SEC, de 8 de abril de 2020, apoyado en las normas ISO 5151:2017 y NCh3081.Of2007.

Pero mira su alcance: cubre equipos de tipo dividido o tipo unidad, solo frío y frío-calor, sin distribución de aire por ductos, de alimentación monofásica, enfriados por aire y hasta una potencia térmica de 12 kW (42.000 Btu/h). Un VRF comercial es trifásico y está muy por encima de esa capacidad: queda fuera del alcance de la etiqueta chilena. Los índices que declara su catálogo vienen de esquemas extranjeros —EN 14825 o AHRI—, no de un ensayo exigido en Chile. Por eso, al comparar dos ofertas de VRF, lo primero que hay que igualar es la norma de origen del índice declarado: comparar un SEER contra un IEER es comparar peras con manzanas.

Cómo se calcula de verdad

El método, sin misterio y sin cifras mágicas

Este es el procedimiento que usamos para estimar el consumo de una instalación antes de intervenirla. No tiene secretos: tiene datos de entrada.

La estructura es simple. Lo difícil es conseguir los datos, y por eso muchos proveedores se saltan el paso.

Energía (kWh) = Σ [ Potencia eléctrica absorbida en la hora i (kW) × 1 h ] Y para cada hora: Potencia eléctrica absorbida = Carga térmica entregada ÷ Rendimiento del equipo a esa carga parcial. El rendimiento no es constante: cambia con la carga y con la temperatura exterior.

De ahí salen los datos de entrada que efectivamente pedimos:

  • Carga térmica por zona y por bloque horario. Ocupación real, iluminación, equipos, orientación y superficie vidriada. No la capacidad instalada: la carga.
  • Perfil de operación. Horas de funcionamiento por día, días por semana, y qué pasa fuera de horario. Un edificio que climatiza el fin de semana por olvido de programación tiene un problema de control, no de equipo.
  • Ciudad y año climático. No es lo mismo Calama que Valparaíso: cambian las horas por sobre la temperatura de diseño y cambia la amplitud térmica día-noche, que es lo que define cuántas horas el equipo trabaja a baja carga.
  • Curvas del equipo instalado. Rendimiento en función de la carga parcial y de la temperatura exterior, tomadas de la ficha del fabricante para ese modelo, no un promedio de internet.
  • Boleta eléctrica de al menos 12 meses. Es el contraste. Si el cálculo no explica razonablemente lo que ya está pagando el cliente, el cálculo está mal.

Un orden de magnitud para calibrar, con su fecha

Para no dejarte sin referencia: un trabajo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (Pareja Fernández, 2007) desarrolló índices de desempeño para edificios de oficinas de Santiago y reportó consumos del orden de 95,4 kWh/m² al año de electricidad y 34,6 kWh/m² al año de gas natural. Es una referencia antigua, del parque de oficinas de Santiago y no de tu edificio, y sirve para una sola cosa: saber si el número que te mostraron está en el orden de magnitud correcto. No es una meta ni un estándar.

De kWh a pesos

La climatización no solo consume energía: mueve tu demanda de potencia

Aquí es donde esta guía se separa del contenido residencial. En una casa la boleta es esencialmente energía. En una empresa hay una segunda dimensión —los kW de demanda y la hora en que ocurren— y la climatización es una de las cargas que más la mueve.

Las opciones tarifarias, en orden

La Comisión Nacional de Energía define las opciones tarifarias a usuarios finales. En baja tensión son, resumidas:

  • BT1: medición de energía, para suministros cuya potencia conectada sea inferior a 10 kW. Es donde vive casi todo el contenido residencial que encontraste buscando esta pregunta.
  • BT2: medición de energía y contratación de potencia.
  • BT3: medición de energía y medición de demanda máxima.
  • BT4.1: contratación de la demanda máxima de potencia en horas de punta y de la demanda máxima de potencia.
  • BT4.2: medición de la demanda máxima en horas de punta y contratación de la demanda máxima de potencia.
  • BT4.3: medición de la demanda máxima en horas de punta y de la demanda máxima de potencia suministrada.

Para alta tensión existen las opciones AT2, AT3, AT4.1, AT4.2 y AT4.3, idénticas en estructura a las de baja tensión. La consecuencia práctica es directa: desde BT2 en adelante, el kW importa tanto como el kWh, y desde BT4 importa además la hora.

Qué son las horas de punta y por qué esto cambia el diseño

Según lo que publica la SEC, en el Sistema Interconectado Central las horas de punta son entre las 18:00 y las 23:00 horas de los meses de abril a septiembre; fuera de esos meses no hay punta. En el Sistema Interconectado del Norte Grande el horario de punta es entre las 18:00 y las 23:00 en horario oficial de invierno y entre las 19:00 y las 24:00 en horario oficial de verano, y aplica todos los meses del año. En ambos casos quedan fuera los domingos y festivos, y ciertos sábados adyacentes a festivos.

Ahora saca la conclusión que casi nadie escribe. En la zona centro-sur, el peak de refrigeración de un edificio de oficinas ocurre en verano y por la tarde, fuera del período tarifario de punta. En cambio el peak de calefacción, en invierno y al final de la jornada, cae justo dentro. Si tu VRF opera en bomba de calor, tu problema tarifario está en junio a las 19:00 y no en enero a las 16:00. En el norte grande esa distinción no existe: la punta corre todo el año, y un edificio o una faena en Calama, Antofagasta o Iquique tiene que revisar su curva de demanda con otro criterio.

Nota de precisión: las horas de punta se fijan por decreto tarifario y la SEC las publica todavía con los nombres históricos de los sistemas eléctricos. Antes de tomar una decisión con impacto en la tarifa, pide a tu distribuidora la definición vigente que aplica a tu empalme y contrástala con tu boleta.

El peak que se paga un mes entero

El escenario más caro y el más fácil de evitar: varias unidades exteriores arrancando al mismo tiempo, un lunes a primera hora, después de un fin de semana con todo apagado. Ese arranque simultáneo crea un peak de demanda de pocos minutos que, en una tarifa con medición de demanda máxima, queda facturado el mes completo. La energía de esos minutos es despreciable; el efecto en la boleta no lo es. Y se resuelve en el control, no en el equipo: arranque escalonado de las unidades exteriores, partida anticipada y progresiva en vez de golpe de carga, límite de demanda configurado en el control central y, si corresponde, deslastre en la ventana de punta. Es una parametrización, y en la mayoría de los edificios que revisamos no está hecha.

Dos costos escondidos que conviene mirar

El factor de potencia. Según la SEC, el cargo por factor de potencia media mensual se aplica solo cuando el factor está en atraso y bajo 0,93. Los variadores de frecuencia y los compresores inverter interactúan con ese indicador y con el contenido armónico de la instalación: un recambio grande de climatización es el momento de medir el factor de potencia real del empalme, no de descubrirlo en la boleta siguiente.

El umbral de cliente libre. Los suministros con potencia conectada superior a 5.000 kW son de precio libre y los de hasta 5.000 kW están, por regla general, afectos a regulación de precios. Pero sobre cierto umbral de potencia conectada el cliente puede optar voluntariamente por el régimen libre, y ese umbral se movió hace poco: la Resolución Exenta N°58 del Ministerio de Energía, publicada el 9 de diciembre de 2024, lo bajó de 500 kW a 300 kW, y luego fue modificada por la Resolución Exenta N°13, publicada el 12 de febrero de 2025. Elegir exige permanecer en el régimen un período mínimo y avisar el cambio con anticipación. Si tu instalación está cerca del umbral, una ampliación de climatización puede cruzarlo: es una decisión comercial de años. Confirma el texto vigente antes de decidir.

Qué revisar antes de culpar al equipo

Los cuatro motivos por los que un VRF consume más de lo proyectado

Cuando nos llaman porque "el sistema consume mucho", el equipo rara vez es el culpable. Estos son, en orden de frecuencia, los cuatro hallazgos que aparecen en un levantamiento.

01

Sobredimensionamiento de origen

Un sistema calculado con márgenes sobre márgenes nunca baja a su zona de mejor rendimiento: termina ciclando, arranca, satisface rápido, para y vuelve a arrancar. Cada ciclo tiene un costo energético que ningún índice de catálogo captura, porque los índices se miden en régimen estable. Es el daño más caro de reparar, y por eso conviene atacarlo cuando todavía se está eligiendo el sistema.

02

Control inexistente o mal parametrizado

Aquí está la mayor parte del ahorro real y casi nada del gasto. Horarios que no coinciden con la ocupación, climatización operando fines de semana, bandas muertas de un solo grado que hacen pelear frío contra calor en zonas contiguas, sin límite de demanda, sin arranque escalonado y sin bloqueo por zona desocupada. En muchos edificios la mejora más rentable no cuesta equipos: cuesta una jornada de parametrización y una capacitación al operador.

03

Suciedad y carga de refrigerante

Un filtro saturado, un intercambiador con polvo —en el norte, polvo de faena— o un condensador obstruido obligan al compresor a trabajar con mayor diferencia de presión para entregar el mismo frío. Es consumo puro. Y la carga de refrigerante fuera de rango degrada el rendimiento sin apagar el equipo, así que nadie lo nota hasta que llega la cuenta. Se detecta con una pauta de mantención que mida y deje registro, no con una visita que solo sopla filtros.

04

Cargas internas que nadie recalculó

El edificio cambió y la climatización no se enteró: se sumaron puestos de trabajo, entró una sala de servidores donde había una bodega, se densificó una planta, se cerró una ventilación. El sistema quedó peleando contra una carga que no es la que se le proyectó, opera saturado más horas y consume más. Cuando la carga nueva es una sala técnica que funciona 24/7, el problema ya no es de confort y se resuelve aparte.

Ninguno de estos cuatro hallazgos se resuelve cambiando el equipo. Los cuatro se resuelven con levantamiento, medición y parametrización. Si una propuesta que estás evaluando parte proponiendo un recambio antes de haber medido, todavía no es un diagnóstico.

Las dos cifras que más circulan

¿Un VRF consume menos que varios splits? ¿Y cuánto ahorra un grado?

Son las dos preguntas donde el rubro repite números sin fuente. Estas son las cifras que sí tienen respaldo publicado, con su origen y sus límites.

VRF frente a multi-split

Un estudio publicado en 2020 que comparó ambos sistemas mediante simulación en TRNSYS reportó que la instalación multi-split consumía del orden de un 13,6% más de energía que el VRF equivalente, con una diferencia similar en costo anual de operación. Es una diferencia real, pero moderada: bastante menor que la que suele prometerse en una presentación comercial.

VRF frente a sistemas de aire

Frente a sistemas de volumen de aire variable los rangos publicados son mucho más amplios. Un trabajo publicado en Energy Reports en 2017, con modelación en EnergyPlus sobre un prototipo de edificio de oficinas mediano en distintas localidades climáticas de Estados Unidos, evaluó ambos sistemas en 16 localidades que cubren todas las zonas climáticas de Estados Unidos y reporta ahorros de climatización del orden de 15% a 42% en energía de sitio y de 18% a 33% en energía primaria. Fíjate en la amplitud del rango: el resultado depende sobre todo del clima, así que no existe un porcentaje único que se pueda trasladar a tu edificio.

Cómo leer estos números

Todos son simulaciones, en edificios y climas que no son los chilenos, y comparan contra sistemas base distintos entre sí. Sirven para saber que la diferencia existe y en qué orden de magnitud. No sirven como promesa contractual ni para justificar una inversión sin calcular el caso propio. Quien te ofrezca un porcentaje de ahorro cerrado antes de ver tu edificio, no lo calculó.

El grado del termostato: la cifra más repetida y peor respaldada

Circula por todo el rubro que cada grado de setpoint vale entre un 6% y un 8% de consumo. Es una cifra que se cita en todas partes y cuya fuente original nadie muestra. No la vamos a publicar.

Lo que sí existe es medición. Un trabajo publicado en 2021 en la revista Energy, que analizó series de datos de electricidad y temperatura exterior de 432 edificios comerciales, reportó que un grado de setback durante la temporada de enfriamiento entrega un ahorro promedio del 1,1% del consumo anual del edificio, con retail y oficinas mostrando el mayor potencial. En esa misma muestra, los sistemas de enfriamiento representaban en promedio un 9,5% del consumo total de los edificios.

Y aquí está el matiz que casi ninguna cifra en circulación aclara: hay que fijarse sobre qué base está expresado el porcentaje. No es lo mismo un ahorro medido sobre el consumo total del edificio que uno medido sobre el consumo del sistema de climatización. Un mismo ahorro físico produce dos porcentajes muy distintos según la base, y buena parte de la confusión del rubro sale de ahí. Si te dan un porcentaje por grado, la primera pregunta es: ¿porcentaje de qué?

Recuperación de calor: cuándo el tercer tubo se paga

Los sistemas VRF de recuperación de calor, o de tres tubos, dan frío a unas zonas y calor a otras al mismo tiempo, trasladando el calor extraído de una zona hacia la otra en vez de botarlo al exterior. Cuando eso ocurre, el compresor aporta menos energía y el consumo baja. El mecanismo es real y está bien documentado.

La pregunta correcta no es si funciona, sino si tu edificio tiene esa simultaneidad. Una planta con fachadas norte y sur, un edificio con núcleo interior siempre cargado y perímetro que enfría en invierno, un hotel con zonas de uso muy distinto: ahí el tercer tubo se paga. Una planta de una sola orientación, uso homogéneo y horario único no la tiene, y el sistema de recuperación agrega inversión, tuberías y cajas de derivación sin que aparezca el ahorro. Antes de especificarlo hay que demostrar la simultaneidad con el perfil de cargas por zona y por hora, no suponerla porque el edificio es grande.

La conclusión práctica

Deja de estimar: mide

Toda esta guía trata de cómo estimar bien, pero estimar es lo segundo mejor. Lo mejor es medir, y en Chile eso muchas veces ya es exigencia y no opción.

En edificios nuevos ya es obligatorio

El pliego RIC N°14 de la SEC obliga a instalar en los edificios nuevos dispositivos de medición que supervisen por separado los distintos usos de la energía eléctrica, y uno de esos usos es el bloque de calefacción, ventilación, aire acondicionado y agua caliente sanitaria, medido aparte de la iluminación interior, la exterior, los enchufes y los ascensores. Exige además registrar los consumos al menos cada 15 minutos y conservar los registros por un mínimo de 12 meses. Se exceptúan, entre otros, los edificios residenciales u oficinas de menos de 2.500 m² totales construidos. El detalle del marco normativo está en nuestra guía de normativa eléctrica y pliegos RIC.

En instalaciones existentes se resuelve en el tablero

Si tu edificio no nació con submedición, se agrega. Analizadores de red o medidores en los circuitos que alimentan las unidades exteriores, dentro del tablero de la instalación, con transformadores de corriente sobre los alimentadores que corresponden. Es una intervención acotada y es la única forma de dejar de discutir estimaciones.

Lo que aparece cuando mides

La curva horaria dice cosas que ninguna planilla anticipa: consumo a las 3 de la mañana en un edificio vacío, un peak de arranque los lunes, una unidad exterior que consume el doble que su gemela idéntica, un fin de semana completo climatizando. Cada hallazgo es un ahorro con nombre, hora y magnitud.

En CYS la climatización y la electricidad son la misma empresa: quien mide el consumo del sistema es el mismo equipo que interviene el tablero, lo fabrica en taller propio y tramita lo que haya que declarar ante la SEC. No hay que coordinar dos contratistas para instalar un medidor.

Preguntas frecuentes

Consumo de sistemas VRV/VRF: dudas habituales

¿Cuánto consume al mes un sistema VRV/VRF?

No existe una cifra por equipo ni por metro cuadrado que sea honesta. El consumo mensual es la suma, hora a hora, de la potencia eléctrica que absorbe el sistema, y esa potencia depende de la carga térmica del recinto en ese momento, del rendimiento del equipo a esa carga parcial y de las horas que efectivamente opera. Dos edificios con el mismo VRF instalado pueden diferir varias veces en la cuenta según ocupación, horario, envolvente, control y ciudad. Lo que sí se puede hacer es calcular el consumo con el perfil horario real del recinto, y después medirlo.

¿Por qué no sirve calcular el consumo con la potencia que trae la placa del equipo?

Por tres razones. Primero, la placa suele indicar la capacidad térmica en kW de frío o de calor, que no es la potencia eléctrica que consume el equipo. Segundo, la potencia eléctrica de placa corresponde a la condición nominal de plena carga, y un VRF prácticamente no trabaja ahí. Tercero, la suma de las capacidades de las unidades interiores casi siempre es mayor que la capacidad de la unidad exterior, porque el sistema se especifica con un índice de combinación que asume que no todas las zonas piden el máximo al mismo tiempo. Multiplicar la placa por las horas de operación entrega un número siempre alto y siempre equivocado.

¿Qué significan EER, COP, SEER, SCOP e IPLV y cuál de todos importa?

El EER y el COP son rendimientos instantáneos en una única condición de ensayo: cuántos kW de frío o de calor entrega el equipo por cada kW eléctrico que absorbe, en ese punto y solo en ese punto. El SEER y el SCOP son estacionales: la norma europea EN 14825 fija las temperaturas y los puntos de carga parcial con los que se calculan, de modo que representan una temporada completa y no un instante. El IPLV y el IEER son los índices de carga parcial que usa AHRI en Estados Unidos, y son los que aplican a equipos VRF. Para una empresa importa el índice estacional, no el nominal, porque el sistema vive en carga parcial.

¿Un VRF consume menos que varios equipos split separados?

En general sí, pero la diferencia es menor de lo que promete el material comercial y depende del control. Un estudio publicado en 2020 que comparó ambos sistemas mediante simulación con TRNSYS reportó que la instalación multi-split consumía alrededor de un 13,6% más de energía que el VRF equivalente. Otros trabajos comparan el VRF contra sistemas de volumen de aire variable y reportan rangos más amplios. Son simulaciones, hechas en edificios y climas que no son los chilenos y contra sistemas base distintos: sirven como orden de magnitud, no como promesa contractual.

¿Cómo afecta la climatización a la potencia contratada y a la hora punta de la boleta?

La factura de una empresa no se explica solo por kWh: en las opciones tarifarias BT2, BT3 y BT4 hay cargos asociados a la demanda de potencia en kW, y en las BT4 se distingue la demanda en horas de punta. Según la SEC, en el Sistema Interconectado Central las horas de punta son entre las 18:00 y las 23:00 de los meses de abril a septiembre, y en el Sistema Interconectado del Norte Grande son entre las 18:00 y las 23:00 en horario de invierno y entre las 19:00 y las 24:00 en horario de verano, todos los meses. Un arranque simultáneo de varias unidades exteriores puede crear un peak de demanda de pocos minutos que queda facturado el mes completo.

¿Cuánto cambia el consumo si subo o bajo un grado el setpoint?

Menos de lo que dice la cifra que circula. La regla de 6% a 8% por grado se repite mucho y no tiene una fuente rastreable. Un trabajo publicado en 2021 en la revista Energy, que analizó datos eléctricos reales de 432 edificios comerciales, reportó que un grado de setback durante la temporada de enfriamiento ahorra en promedio un 1,1% del consumo anual del edificio. Ojo con la base de comparación: no es lo mismo un porcentaje sobre el consumo total del edificio que sobre el consumo del sistema de climatización, y la mayoría de las cifras que circulan no aclara cuál de las dos está usando.

¿La recuperación de calor (sistemas de tres tubos) baja realmente el consumo?

Baja el consumo solo cuando hay simultaneidad real de demanda: zonas pidiendo frío al mismo tiempo que otras piden calor. En ese caso el calor extraído de una zona se traslada a la otra en vez de botarse al exterior, y el compresor tiene que aportar menos. Si el edificio no tiene esa simultaneidad —una planta de una sola orientación, un recinto de uso homogéneo— el sistema de tres tubos suma costo, tuberías y cajas de derivación sin que aparezca el ahorro. Antes de especificarlo hay que demostrar la simultaneidad con el perfil de cargas por zona y por hora, no suponerla.

¿Se puede medir el consumo real del sistema y no estimarlo?

Sí, y en edificios nuevos muchas veces ya es obligatorio. El pliego RIC N°14 de la SEC obliga a instalar dispositivos de medición que supervisen por separado los distintos usos de la energía eléctrica del edificio, y uno de ellos es el bloque de calefacción, ventilación, aire acondicionado y agua caliente sanitaria, medido aparte de la iluminación, los enchufes y los ascensores; además exige registrar al menos cada 15 minutos y conservar los registros por un mínimo de 12 meses. Se exceptúan, entre otros, los edificios residenciales u oficinas de menos de 2.500 m² totales construidos. En una instalación existente la medición se resuelve con analizadores de red o medidores en los circuitos de las unidades exteriores dentro del tablero. Con eso dejas de discutir estimaciones y trabajas con la curva horaria real del sistema.

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