Guía técnica · Salas de servidores y data center

Climatización de salas de servidores y data center

La mayoría de las salas de servidores de empresa en Chile no falla por la marca del equipo. Falla por tres cosas: se instaló un equipo de confort donde se necesitaba uno de carga sensible que opera 24 horas los 365 días; no hay redundancia, así que una sola falla apaga la sala; y se controla la temperatura del ambiente en vez de la temperatura de entrada al rack, que es la única que le importa al servidor. Y hay un cuarto punto, invisible hasta el día del corte: si el clima no quedó en el circuito de respaldo, la UPS mantiene los servidores encendidos y sin refrigeración.

ASHRAE TC 9.918 a 27 °C en la entrada del rackCarga sensible 24/7/365Redundancia N+1Clima en el circuito de respaldoRIC N°02, N°14 y N°18Cobertura nacional
La respuesta corta

¿A qué temperatura debe estar una sala de servidores?

La referencia que usa todo el rubro son las Thermal Guidelines for Data Processing Environments del comité técnico 9.9 de ASHRAE, cuya quinta edición es de 2021. El rango recomendado es de 18 a 27 grados Celsius. Hasta ahí llega la respuesta que da cualquiera.

Lo que casi nadie agrega es el detalle que cambia el proyecto completo: esos grados se miden en la entrada de aire del equipo, no en el termómetro de la pared, no en el promedio de la sala y no en el retorno del aire acondicionado. Una sala que marca 22 grados en el muro puede tener perfectamente servidores aspirando aire mucho más caliente, porque el aire que sale por la parte trasera del rack está volviendo a la aspiración delantera antes de llegar al equipo de clima. Si tu control mira la pared, tu control está mirando el lugar equivocado.

Sobre la humedad, la quinta edición de esas guías expresa el rango recomendado principalmente en punto de rocío: por arriba, punto de rocío de 15 grados y humedad relativa máxima de 60 por ciento; por abajo, punto de rocío de menos 9 grados y 8 por ciento de humedad relativa.

Y hay un límite que se ignora casi siempre: no basta con estar dentro del rango, también importa qué tan rápido cambia la temperatura. Un documento del Departamento de Energía de Estados Unidos recoge la orientación de ASHRAE al respecto: la tasa máxima de cambio de la temperatura de operación no debería superar los 20 grados por hora cuando solo hay unidades de disco, y baja a 5 grados por hora cuando hay unidades de cinta. Ese límite es el que se rompe cuando el clima se cae y vuelve de golpe.

Nota de precisión: ASHRAE es una guía técnica internacional ampliamente adoptada por el rubro, no una norma chilena obligatoria. En Chile no existe un reglamento específico de climatización de salas de servidores; lo que sí aplica son el DS 594 del MINSAL cuando la sala es un lugar de trabajo, la OGUC en lo que toca a seguridad contra incendio y los pliegos RIC de la SEC en toda la parte eléctrica. Y las clases A1 a A4 que verás más abajo son una propiedad del equipo TI, declarada por su fabricante, no una categoría que se le asigne a la sala.

Punto de medición y clases de equipo

Recomendado y permisible no son lo mismo, y la clase la pone el servidor

ASHRAE define un rango recomendado, común a todas las clases, y un rango permisible que depende de la clase que el fabricante le asignó al equipo. Confundirlos lleva a dos errores opuestos: enfriar de más y gastar de más, o creer que se puede operar en el extremo sin verificar qué soporta el hardware instalado.

Clase A1 · permisible 15 a 32 °C

La clase más exigente en control ambiental. Es la típica de servidores empresariales y equipamiento de almacenamiento más sensible. Es la que más restringe la posibilidad de trabajar con temperaturas de suministro altas para ahorrar energía.

Clase A2 · permisible 10 a 35 °C

Muy habitual en servidores de volumen, equipos de red y almacenamiento de gama media. En una sala de empresa chilena es la clase que más aparece, pero eso hay que confirmarlo en la ficha del equipo y no suponerlo.

Clase A3 · permisible 5 a 40 °C

Rango extendido. Abre la puerta a estrategias de enfriamiento con aire exterior durante más horas del año, pero solo si todo el equipamiento de la sala lo admite, incluida la electrónica de red y el almacenamiento.

Clase A4 · permisible 5 a 45 °C

El rango más amplio. En la práctica, la sala se diseña por el equipo de clase más restrictiva que contenga: si hay un solo dispositivo A1 en el rack, la sala se comporta como A1.

Por qué la temperatura de la sala engaña

Un rack aspira aire por el frente y lo expulsa caliente por atrás. Si ese aire caliente encuentra un camino de vuelta hacia el frente —por encima del rack, por los costados, por una unidad de rack vacía sin panel ciego o por un pasocable abierto— entra otra vez al servidor. A eso se le llama recirculación, y su efecto es acumulativo hacia arriba: los equipos montados en la parte alta del rack son los que reciben el aire más caliente y los primeros en fallar. Por eso una sala puede estar entera dentro de rango y tener, aun así, dos servidores trabajando fuera de especificación.

El fenómeno inverso también cuesta plata. Se llama bypass y ocurre cuando el aire frío llega al retorno del equipo de clima sin pasar por ningún servidor: una difusión mal ubicada, una rejilla perforada de piso técnico en el pasillo equivocado, un pasocable sin sellar. El equipo trabaja, la boleta sube y el rack no se entera.

La corrección es barata y casi siempre se posterga porque no se ve: orientar todos los racks en el mismo sentido, paneles ciegos en cada unidad de rack vacía, sellado de pasos de cables en piso y cielo, y cierres laterales entre racks contiguos. Antes de comprar más toneladas de frío, conviene arreglar el aire que ya se está entregando.

El error de origen

Por qué un split de oficina no es la respuesta, aunque los watts den

Es la conversación más frecuente de esta especialidad. Alguien calcula que la sala disipa 8 kW, compra un equipo de 9 kW y se pregunta por qué en enero la sala se cae. La respuesta está en tres diferencias que no aparecen en la potencia de placa.

La carga es sensible, casi sin humedad

Un servidor entrega calor seco: no transpira. La literatura técnica del rubro sitúa el factor de calor sensible de un equipo de precisión entre 0,9 y 1,0, y el de un equipo de confort entre 0,6 y 0,7. Traducido: buena parte de la capacidad de placa de un split se destina a condensar humedad que la sala no tiene, así que la capacidad realmente disponible para bajar temperatura es bastante menor que la del catálogo. Y de paso reseca la sala.

La operación es 24 horas, 365 días

Un equipo de oficina fue concebido para partir a las ocho y parar a las siete, cinco días a la semana, y para enfriar cuando afuera hace calor. Una sala de servidores pide frío también en julio a las tres de la mañana. Operar con temperatura exterior baja sin un kit de baja temperatura ambiente lleva a presiones de trabajo fuera de rango, a congelamiento del evaporador y a cortes por protección. Es la falla que se descubre en invierno, no en verano.

El control es distinto, y el caudal también

Un equipo de confort busca una temperatura ambiente promedio con una banda ancha; uno de precisión mantiene una temperatura de suministro estable y mueve mucho más caudal de aire por cada kW de frío, porque su trabajo es barrer calor, no acondicionar personas. Menos caudal significa mayor salto térmico y mayor estratificación dentro del rack, que es justo lo que hay que evitar.

Cuándo un split sí es una decisión defendible

Seamos honestos: no toda sala necesita un equipo de precisión. Un rack de comunicaciones de 2 o 3 kW en una oficina, con horario acotado de criticidad y un plan claro de qué hacer si se apaga, se puede resolver con equipamiento convencional bien especificado, con kit de baja temperatura ambiente, con un segundo equipo en rotación y con monitoreo. Lo que no es defendible es presentar eso como un data center ni dimensionarlo con el criterio de una oficina. Si la sala sostiene la facturación, el ERP o los sistemas de control de una faena, la conversación es otra.

Si estás decidiendo entre familias de equipos para el resto del edificio, el criterio está desarrollado en nuestra guía de VRV/VRF, chiller o split. La sala de servidores casi nunca debería colgarse del mismo sistema que climatiza las oficinas: comparte los horarios, comparte las fallas y comparte las paradas de mantención.

Cómo se calcula

Cuánto frío necesita la sala, y cuánto aire

Este cálculo no se hace por metro cuadrado ni por cantidad de racks. Se hace por la potencia eléctrica realmente conectada, que es un dato medible y no una estimación.

Primero la carga: 1 kW eléctrico es 1 kW térmico

Prácticamente toda la energía eléctrica que consume el equipamiento TI se convierte en calor dentro de la sala. Es la base del cálculo y también la razón por la que el dato es tan fácil de conseguir: no hay que estimarlo, hay que medirlo en el tablero de la sala o leerlo en la UPS. A esa carga TI se le suman:

  • Las pérdidas de la UPS y de cualquier transformador dentro del recinto, que también terminan en calor.
  • La iluminación del recinto.
  • La transmisión por la envolvente: muros, cielo y sobre todo cualquier ventana. Una sala técnica con ventana al poniente en Copiapó no es la misma sala que una interior.
  • Las personas, cuando entran a trabajar, y el aire exterior que entra con ellas.

Un criterio que evita el error más caro: no dimensiones al 100 por ciento de la carga del día uno, pero tampoco al 300 por ciento de una proyección optimista. Un equipo muy sobredimensionado cicla corto, no controla bien la humedad y desgasta el compresor. La salida sensata es dimensionar por la carga real más un crecimiento acotado y verificable, y dejar previsto el espacio, el caudal y la potencia eléctrica para la ampliación.

Después el aire: el caudal es tan importante como los kW

El calor se saca con aire, y el caudal necesario sale de la física, no del catálogo. Con densidad del aire del orden de 1,2 kg/m³ y calor específico de 1,005 kJ/(kg·K), el caudal aproximado es:

Caudal [m³/h] ≈ 3.000 × Potencia [kW] ÷ Salto térmico [K]

Con un salto térmico de 14 K entre la entrada y la salida del rack, eso da del orden de 210 m³/h por cada kW de equipamiento TI. Es el mismo orden de magnitud que la literatura técnica del rubro usa como referencia, que suele expresarse en torno a 125 pies cúbicos por minuto por kW. Y tiene una consecuencia práctica: si el equipo entrega los kW pero no entrega el caudal, la sala no se enfría; solo estratifica más.

Ese caudal también hay que entregarlo donde está el rack. Un equipo de pared soplando desde una esquina puede mover el aire correcto y aun así dejar el rack del fondo sin nada. Es la diferencia entre climatizar un volumen y refrigerar un equipo.

Qué datos pedimos para calcular

  • Potencia eléctrica conectada de la sala, medida, y capacidad y carga real de la UPS.
  • Cantidad de racks, altura útil, distribución y sentido de aspiración de cada uno.
  • Dimensiones del recinto, altura libre, existencia de piso técnico o cielo falso, y superficie de ventanas.
  • Comuna exacta y emplazamiento: costa, valle, desierto o altura.
  • Clase ambiental declarada por el fabricante del equipamiento crítico.
  • Qué existe hoy de respaldo eléctrico: UPS, generador, y qué está conectado a cada uno.
  • Criticidad real: cuánto cuesta una hora de sala caída para el negocio.

Con esos datos entregamos una propuesta con memoria de cálculo. Sin ellos, cualquier cifra que te den por teléfono es una adivinanza con un precio adjunto.

La variable que se olvida

Humedad: por qué se controla con punto de rocío y no con humedad relativa

La humedad relativa depende de la temperatura, así que el mismo aire cambia de humedad relativa al calentarse o enfriarse sin que entre ni salga un gramo de agua. El punto de rocío no: es una propiedad estable del aire y es lo que gobierna la condensación. Por eso la quinta edición de las guías de ASHRAE lo puso al centro.

Demasiado seco: descarga electrostática

Con aire muy seco aumenta la acumulación de carga estática sobre personas y superficies, y una descarga sobre una tarjeta puede dañarla o degradarla sin que nadie lo note en el momento. Es el escenario típico del interior del norte y de los valles, donde la humedad relativa ambiente es muy baja durante buena parte del año. El límite inferior recomendado combina punto de rocío de menos 9 grados con 8 por ciento de humedad relativa.

Demasiado húmedo: condensación y corrosión

Por arriba el límite recomendado es punto de rocío de 15 grados y 60 por ciento de humedad relativa. Superarlo abre dos frentes: condensación sobre superficies frías —tuberías, serpentines, incluso la carcasa de un equipo— y corrosión acelerada de contactos y conectores. En el borde costero chileno el problema se agrava con la salinidad, que ataca serpentines y gabinetes exteriores.

El error caro: dos equipos peleando

Ocurre más de lo que parece. Un equipo deshumidifica porque su sensor lee alto y el otro humidifica porque el suyo lee bajo, y la sala paga las dos energías al mismo tiempo sin moverse del punto en que estaba. Se evita con una estrategia de control única para la sala, sensores calibrados y bandas muertas bien definidas, no con más equipos.

Un matiz territorial que importa en Chile y que no aparece en la literatura internacional: la sala de La Serena, la de Valparaíso y la de Iquique tienen un problema de humedad y salinidad; la de Calama y la de Copiapó tienen el problema contrario. Son diseños distintos, con selecciones de equipo distintas y con planes de mantención distintos. Y la única forma seria de decidirlo es con datos de la estación meteorológica más cercana al emplazamiento, no con la impresión de que en el norte hace calor.

Qué revisar antes de firmar

Los cuatro errores que tumban salas de servidores en Chile

Ninguno tiene que ver con la marca del equipo. Los cuatro se deciden en el proyecto y los cuatro se pueden revisar en una propuesta antes de la firma.

01

El clima no quedó en el circuito de respaldo

Es el punto ciego más caro de esta especialidad. El equipamiento TI queda respaldado por la UPS y, al corte, sigue encendido disipando el 100 por ciento de su calor. Los equipos de clima, en cambio, habitualmente no están conectados a la UPS y muchas veces ni siquiera al generador: así lo advierte el documento técnico White Paper 179 de Schneider Electric, dedicado precisamente al alza de temperatura durante una falla del sistema de enfriamiento. El resultado es una sala calentándose con todos los servidores prendidos. Hay que decidirlo explícitamente en el proyecto eléctrico: qué queda en la UPS, qué queda en el generador, cuánto demora el equipo de clima en volver a arrancar después del corte y qué pasa si el generador parte y el compresor entra en bloqueo por antirreciclaje.

02

Un solo equipo, y por lo tanto un solo punto de falla

Con un solo equipo de clima, la sala depende de una sola falla y además no se puede mantener sin apagarla. Cambiar un filtro, revisar carga de refrigerante o reparar una fuga obliga a detener la refrigeración de una sala que no se puede detener, así que la mantención simplemente no se hace. El mínimo razonable es N+1: la capacidad que la sala necesita más una unidad de reserva. Y hay un detalle operativo que se olvida: los equipos deben rotar, de modo que ambos acumulen horas y ambos estén probados. Un equipo que lleva tres años sin partir no es respaldo.

03

Se controla la sala y no el rack

Si el sensor de control está en la pared o en el retorno del equipo, lo que se está regulando es el promedio del recinto y no la condición que vive el servidor. La sonda que decide tiene que estar donde el equipo aspira: en el frente del rack, y a distintas alturas, porque la parte alta es la que se calienta primero. Es un cambio barato con un impacto enorme, y es también el que hace posible subir la temperatura de suministro con seguridad para gastar menos, porque recién ahí se sabe cuál es el punto más caliente real de la sala.

04

No hay monitoreo, o lo hay y nadie lo escucha

Una sala sin alarma se entera del problema cuando se cae un servicio. Lo mínimo es temperatura y humedad medidas en la entrada de los racks, detección de agua en el piso bajo los equipos de clima —la fuga del desagüe de condensados es una causa de falla clásica y evitable—, estado de marcha y falla de cada equipo, y una notificación que llegue a un teléfono a las tres de la mañana. Ese monitoreo, junto con el control de acceso y la detección de incendio de la sala, es trabajo de corrientes débiles, y en un proyecto bien armado se contrata junto con el clima y no dos años después.

Si una propuesta que estás evaluando no dice qué pasa con la refrigeración durante el corte, cómo se mantiene la sala sin apagarla, dónde va el sensor de control y qué alarma se genera, todavía no es un proyecto de ingeniería.

Cuánta reserva comprar

N, N+1 y 2N: qué significan y qué no significan

Es un vocabulario que se usa mucho y se define poco. Vale la pena fijarlo, porque de ahí sale buena parte de la diferencia de precio entre dos propuestas que parecen equivalentes.

N · sin reserva

N es la capacidad mínima necesaria para sostener la carga de la sala. Un sistema N no tiene redundancia: cualquier falla de un componente deja la sala sin refrigeración, y cualquier mantención obliga a degradar la operación. Es una decisión legítima solo si la sala puede apagarse de forma ordenada y alguien lo tiene escrito.

N+1 · una unidad de reserva

N+1 agrega una unidad más de las estrictamente necesarias. Permite perder un equipo, o sacarlo para mantención, sin perder la sala. Es el punto de equilibrio habitual para una sala de servidores de empresa. Ojo con el detalle: N+1 en equipos no sirve de nada si los dos equipos cuelgan del mismo tablero, del mismo circuito o del mismo drenaje.

2N · sistema duplicado

2N duplica el sistema completo, con caminos de distribución independientes. Es el nivel de una instalación que no puede detenerse bajo ninguna circunstancia. Cuesta lo que suena, y en la mayoría de las salas de empresa chilenas la respuesta correcta está en N+1 bien ejecutado antes que en 2N mal integrado.

Sobre los Tier y los Rated, con precisión

Aquí hay una confusión que conviene desarmar, porque en licitaciones chilenas aparece redactada de las dos formas. El Uptime Institute mantiene la clasificación de Tier I a IV, es un esquema orientado al desempeño y solo el propio Uptime Institute certifica. La norma ANSI/TIA-942 es otra cosa: es prescriptiva, cubre un alcance más amplio —telecomunicaciones, arquitectura, emplazamiento, seguridad, además de lo eléctrico y mecánico— y hoy usa la palabra Rated, de Rated-1 a Rated-4, precisamente para no confundirse con los Tier del Uptime.

De ahí se sigue algo importante y honesto: agregar equipos no otorga un Tier. La clasificación depende también de los caminos de distribución y de cómo está conectado todo, y quien la otorga es un organismo certificador, no el contratista. Nosotros ejecutamos la ingeniería y la obra de climatización, electricidad y corrientes débiles de la sala, y podemos diseñar para un criterio de redundancia acordado; lo que no hacemos es emitir una certificación Tier o Rated, porque no nos corresponde. Si alguien te ofrece las dos cosas en el mismo contrato, pide que te muestre la acreditación.

La mitad que nadie cotiza

Una sala de servidores es un problema eléctrico tanto como uno de clima

Aquí se ve por qué esta página existe en el sitio de una empresa que hace climatización, electricidad y corrientes débiles a la vez. La sala necesita las tres especialidades trabajando con el mismo plano, y ese es el punto donde se cae la coordinación cuando hay tres proveedores distintos.

Tablero dedicado y no un derivado del general

La sala debe tener su propio tablero, con sus protecciones, su identificación de circuitos y su documentación, para poder intervenir el resto del edificio sin tocarla y viceversa. En Chile eso lo rige el pliego RIC N°02 de la SEC. El método de cálculo está en nuestra guía de dimensionamiento de tableros, y los tableros los fabricamos en taller propio.

El proyecto se declara, y sobre ciertos umbrales pide más

Según el RIC N°18, sobre presentación de proyectos, la memoria explicativa es obligatoria sobre 10 kW, y sobre 20 kW o con empalme en media tensión se agregan el estudio de coordinación y selectividad de protecciones, los cálculos de iluminación y el cálculo y diseño del sistema de puesta a tierra. Una sala con UPS y clima de precisión pasa esos umbrales con facilidad. El marco completo está en la guía de normativa RIC.

La medición ya es exigible en edificios nuevos

El pliego RIC N°14, de exigencias de eficiencia energética para edificios, obliga a instalar dispositivos de medición en edificios nuevos para supervisar por separado, entre otros, el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado, con registro cada 15 minutos como mínimo y conservación de los datos por al menos 12 meses. Tiene excepciones, entre ellas los edificios residenciales u oficinas de menos de 2.500 m² construidos. Es la instrumentación que permite saber lo que la sala realmente gasta.

Puesta a tierra y equipotencialidad

Una sala llena de electrónica sensible y de bandejas metálicas necesita una puesta a tierra correcta y un enlace equipotencial que incluya racks, bandejas, gabinetes y el propio tablero. Es una partida que se resuelve con cálculo y con medición, no con una barra clavada. Lo desarrollamos en la guía del RIC N°06.

Incendio: la norma que apaga tu aire acondicionado

Hay una exigencia de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones que sorprende a más de un jefe de TI. El artículo 4.3.13 establece, textualmente, que "en los edificios que cuenten con sistema central de aire acondicionado, se deberá disponer de detectores de humo en los ductos principales, que actúen desconectando automáticamente el sistema", y agrega que "se dispondrá, además, de un tablero de desconexión del sistema central de aire acondicionado ubicado adyacente al tablero general eléctrico".

La consecuencia práctica para una sala de servidores es concreta: si tu sala está colgada del sistema central del edificio, una alarma de humo en otro piso puede dejarte sin refrigeración. Es otra razón, además de las de horario y mantención, para que la sala tenga su propio sistema independiente. La detección y la eventual extinción del recinto, así como el control de acceso y el monitoreo ambiental, son partidas de corrientes débiles, que también ejecutamos.

La sala como lugar de trabajo: DS 594

Cuando hay personal trabajando dentro, la sala es un lugar de trabajo y aplica el DS 594 de 1999 del MINSAL. Sus artículos 32 a 35 son directos: todo lugar de trabajo debe mantener una ventilación que proporcione condiciones ambientales confortables; los locales se diseñan con un volumen mínimo de 10 m³ por trabajador, salvo que se justifique una renovación adecuada del aire por medios mecánicos, en cuyo caso deben recibir aire fresco y limpio a razón de 20 m³ por hora y por persona, o una cantidad tal que provea 6 cambios por hora como mínimo, pudiendo alcanzar hasta 60 según las condiciones; y la velocidad del aire no debe exceder 1 metro por segundo en las áreas ocupadas por los trabajadores. Ese último punto tiene un efecto práctico en el diseño del pasillo frío: el aire que necesita el rack puede ser incómodo o directamente no conforme para quien trabaja al lado, y eso se resuelve con la geometría de la impulsión.

Un contexto que cambió: disponibilidad como obligación

Desde la Ley 21.663, Ley Marco de Ciberseguridad, publicada en el Diario Oficial el 8 de abril de 2024, los organismos del Estado y los operadores privados de servicios esenciales tienen obligaciones de gestión de riesgo y de reporte de incidentes ante la Agencia Nacional de Ciberseguridad. Seamos precisos, porque este es exactamente el tipo de dato que el rubro exagera: esa ley no regula el aire acondicionado ni establece requisitos térmicos. Lo que sí hace es poner la disponibilidad del servicio dentro de lo exigible, y una sala que se cae por temperatura es una indisponibilidad como cualquier otra. Si tu organización está en ese universo, la climatización deja de ser un tema de confort y pasa a ser parte de la continuidad operacional.

Norte, costa y altura

La misma sala no se diseña igual en Calama, en Valparaíso o en La Serena

Es donde se nota la diferencia entre un catálogo y un proyecto. Estos cuatro factores cambian la selección de equipos, la filtración y el plan de mantención, y todos se resuelven con datos del emplazamiento.

Polvo del desierto y de la faena

El polvo tapa filtros y ensucia el condensador. Un condensador sucio sube la presión de condensación, baja la capacidad y termina en corte por alta presión, casi siempre en el día más caluroso. Se enfrenta con una estrategia de filtración explícita, con acceso real para limpiar y con una frecuencia de mantención ajustada al sitio, no a un contrato estándar de oficina.

Salinidad del borde costero

En La Serena, Coquimbo, Valparaíso, Antofagasta e Iquique la atmósfera salina ataca serpentines, gabinetes y tornillería de las unidades exteriores. La respuesta está en la especificación: tratamientos de protección para el serpentín, materiales adecuados en el gabinete y una pauta de lavado. Es más barato especificarlo que reemplazar el equipo a los cuatro años.

Altura: menos aire del que parece

En faenas de altura la densidad del aire baja, y con ella el caudal másico que mueve el mismo ventilador girando a las mismas revoluciones. Hay que revisar el derrateo por altitud del equipo de clima y también el del equipamiento TI, porque los fabricantes de servidores limitan la temperatura máxima admisible en función de la altura. Es un dato de ficha técnica que hay que pedir antes de comprar.

Enfriamiento con aire exterior: se calcula, no se supone

En zonas de gran amplitud térmica el aire exterior puede aportar refrigeración durante muchas horas del año. Pero la decisión no se toma con una impresión: se toma contando las horas anuales en que la temperatura de bulbo seco está bajo la temperatura de suministro objetivo, con datos de la estación meteorológica más cercana, y evaluando la carga de polvo y de sal que entraría con ese aire. En Chile es una oportunidad real en el interior del norte y una mala idea en muchos puntos de la costa.

Trabajamos con equipo propio en la Región de Coquimbo y Atacama, y con cobertura en Santiago, Valparaíso, Antofagasta, Calama e Iquique. Puedes ver el detalle en cobertura nacional. La sala de servidores rara vez llega sola: normalmente viene con la climatización del edificio, con el tablero y con la red de datos, y ese es justamente el caso en que conviene un solo responsable.

Después de la puesta en marcha

Mantener un sistema que no se puede detener

La mantención de una sala de servidores tiene una restricción que no tiene ninguna otra instalación de clima: no se puede apagar para trabajar. Eso obliga a diseñarla desde el proyecto, no a improvisarla el día de la primera visita.

La redundancia es lo que hace posible la mantención

Con N+1 se saca un equipo de servicio, se interviene con la sala operando y se devuelve. Sin redundancia, la única alternativa honesta es una ventana de detención coordinada con el negocio. Cuando alguien ofrece "mantención sin detener el servicio" en una sala con un solo equipo, algo no cuadra: o no está apagando el equipo y por lo tanto no está haciendo la mantención completa, o va a apagarlo sin avisar.

El informe con valores medidos

Una visita sin informe no es una mantención. El registro debería incluir, además del listado de lo ejecutado, valores medidos: temperatura de entrada en los racks críticos, temperatura de suministro, caída de presión en filtros, presiones de trabajo y consumo por equipo. Con ese historial se detecta la degradación antes de la falla. Es el mismo criterio que aplicamos en las pautas de mantención de sistemas VRV/VRF.

Lo que se revisa y con qué frecuencia

Filtros por caída de presión y no por calendario; condensador y evaporador; drenaje de condensados y su detección de fuga; carga de refrigerante verificada por subenfriamiento y sobrecalentamiento, no rellenando gas cada año; sondas de control contrastadas; secuencia de rotación y de arranque tras corte, probada de verdad. Esa prueba de arranque tras corte es la que casi nunca se hace y la que más vale.

Si tu recinto además es de salud, las exigencias de filtración, presiones diferenciales y registro son propias del sector y están tratadas aparte en nuestra página de climatización de hospitales y recintos de salud, que es el precedente más cercano a una sala que no puede fallar.

Preguntas frecuentes

Salas de servidores y data center: dudas habituales

¿A qué temperatura debe estar una sala de servidores?

La referencia del rubro son las Thermal Guidelines for Data Processing Environments del comité técnico 9.9 de ASHRAE, cuya quinta edición es de 2021: el rango recomendado es de 18 a 27 grados Celsius. El detalle que cambia todo es el punto de medición: esos grados se miden en la entrada de aire del equipo, no en el ambiente de la sala ni en el retorno del aire acondicionado. Una sala a 22 grados puede tener servidores aspirando aire mucho más caliente si hay recirculación. ASHRAE es una guía internacional del rubro, no una norma chilena obligatoria.

¿Sirve un aire acondicionado split común para una sala de servidores?

Sirve para arrancar y falla cuando más se necesita. Un equipo de confort está diseñado para personas, que aportan calor y humedad, y la literatura técnica del rubro le atribuye un factor de calor sensible del orden de 0,6 a 0,7, contra 0,9 a 1,0 en un equipo de precisión. Eso significa que buena parte de su capacidad de placa se va en quitar humedad que la sala no tiene, así que la capacidad útil real es menor que la nominal. A eso se suma que un split de oficina no está pensado para operar los 365 días del año sin parar, ni para funcionar en invierno con temperatura exterior baja sin un kit de baja temperatura ambiente.

¿Cuánta potencia de frío se necesita por rack o por kW de equipamiento TI?

El punto de partida es simple y es física: prácticamente toda la energía eléctrica que consume el equipamiento TI se transforma en calor, así que 1 kW eléctrico de servidores equivale a 1 kW térmico a extraer. A eso hay que sumarle las pérdidas de la UPS y de los transformadores, la iluminación, la transmisión por muros, techo y ventanas, y las personas cuando entran. No se dimensiona por metro cuadrado ni por rack: se dimensiona por la potencia eléctrica realmente conectada, que se mide en el tablero, más el crecimiento previsto.

¿Qué significa redundancia N+1 y cuándo se justifica pagarla?

N es la capacidad mínima que la sala necesita para operar. N+1 es esa capacidad más una unidad de reserva, de modo que si un equipo sale de servicio por falla o por mantención, la sala sigue refrigerada. 2N es duplicar el sistema completo, con caminos de distribución independientes. Se justifica cuando el costo de una hora de sala caída supera con claridad el costo del equipo adicional, y en la práctica eso ocurre casi siempre que la sala sostiene la operación del negocio. Un detalle que se olvida: con dos equipos hay que rotarlos, porque si uno lleva tres años sin partir no es redundancia, es un adorno.

¿Hay que controlar la humedad además de la temperatura?

Sí, y en la quinta edición de las guías de ASHRAE el rango recomendado se expresa principalmente en punto de rocío: por arriba, punto de rocío de 15 grados Celsius y humedad relativa máxima de 60 por ciento; por abajo, punto de rocío de menos 9 grados y 8 por ciento de humedad relativa. Se usa punto de rocío y no solo humedad relativa porque el punto de rocío es lo que gobierna la condensación. Demasiado seco favorece la descarga electrostática; demasiado húmedo lleva a condensación y corrosión. En Chile la diferencia es territorial: en la costa el problema es el exceso de humedad y la salinidad, y en el desierto es la sequedad extrema.

¿Qué pasa con la climatización cuando se corta la luz y la UPS mantiene los servidores?

Ese es el punto ciego más común y el más caro. El equipamiento TI queda respaldado por la UPS, pero los equipos de clima, sus ventiladores y sus bombas habitualmente no están conectados a la UPS y muchas veces ni siquiera al generador, como advierte el documento técnico White Paper 179 de Schneider Electric. El resultado es una sala con los servidores encendidos, disipando el 100 por ciento de su calor, y sin nadie extrayéndolo. La corrección es de proyecto eléctrico: los ventiladores o el equipo de clima deben quedar en el circuito de emergencia, y hay que verificar cuánto demora el equipo en volver a arrancar después del corte.

¿Sirve separar pasillo frío y pasillo caliente en una sala pequeña?

Sirve, y en una sala chica suele ser lo más barato que se puede hacer. No hace falta un confinamiento formal: alcanza con orientar todos los racks en el mismo sentido, tapar las unidades de rack vacías con paneles ciegos, sellar los pasos de cables del piso o del cielo y no soplar aire frío contra la parte trasera de un rack. Todo eso ataca el mismo problema, que es la recirculación del aire caliente hacia la aspiración del equipo, típicamente en los servidores más altos del rack. Antes de comprar más frío conviene arreglar el aire que ya se está entregando.

¿Qué monitoreo y qué alarmas debe tener la sala?

Como mínimo: temperatura y humedad medidas en la entrada de aire de los racks y no solo en la pared, detección de agua en el piso bajo los equipos de clima, estado de marcha y falla de cada equipo, y una alarma que llegue a un teléfono a las tres de la mañana, no solo a una pantalla que nadie mira. Conviene además registrar el consumo eléctrico del sistema: para edificios nuevos el pliego RIC N°14 de la SEC ya exige dispositivos de medición separados para el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado, con registro cada 15 minutos como mínimo y conservación de los datos por al menos 12 meses.

¿Se puede climatizar una sala de servidores en faena minera o en altura?

Sí, y es un caso que atendemos, pero cambian tres cosas del diseño. El polvo obliga a una estrategia de filtración y a proteger el condensador, porque un condensador tapado sube la presión de condensación y termina en corte por alta. La altura reduce la densidad del aire, lo que degrada el caudal másico de los ventiladores y obliga a revisar el derrateo por altitud tanto del equipo de clima como del propio equipamiento TI, que los fabricantes limitan por altura. Y en el borde costero manda la corrosión salina, que se enfrenta con serpentines y gabinetes tratados. Cada uno de esos factores se resuelve con datos del emplazamiento, no con un catálogo.

Recursos

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Una sala de servidores toca clima, electricidad y corrientes débiles a la vez. Estas son las guías que se cruzan con este proyecto.

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¿Tu sala de servidores aguanta el próximo verano?

Cuéntanos cuántos kW tiene conectados tu sala, cuántos racks son, en qué comuna está y qué respaldo eléctrico existe hoy. Con eso levantamos la carga real, revisamos si el problema es de capacidad, de distribución de aire o de respaldo, y te proponemos una solución con memoria de cálculo. Somos una empresa de climatización, electricidad y corrientes débiles con más de 20 años de trayectoria, más de 27 proyectos ejecutados, 62.890 m² intervenidos, más de 50 profesionales en terreno y taller propio de tableros: en una sala de servidores esas tres especialidades tienen que hablar entre ellas, y aquí hablan dentro de la misma empresa.

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Instalaciones eléctricas y circuito de respaldo

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