¿A qué temperatura debe estar una sala de servidores?
La referencia del rubro son las Thermal Guidelines for Data Processing Environments del comité técnico 9.9 de ASHRAE, cuya quinta edición es de 2021: el rango recomendado es de 18 a 27 grados Celsius. El detalle que cambia todo es el punto de medición: esos grados se miden en la entrada de aire del equipo, no en el ambiente de la sala ni en el retorno del aire acondicionado. Una sala a 22 grados puede tener servidores aspirando aire mucho más caliente si hay recirculación. ASHRAE es una guía internacional del rubro, no una norma chilena obligatoria.
¿Sirve un aire acondicionado split común para una sala de servidores?
Sirve para arrancar y falla cuando más se necesita. Un equipo de confort está diseñado para personas, que aportan calor y humedad, y la literatura técnica del rubro le atribuye un factor de calor sensible del orden de 0,6 a 0,7, contra 0,9 a 1,0 en un equipo de precisión. Eso significa que buena parte de su capacidad de placa se va en quitar humedad que la sala no tiene, así que la capacidad útil real es menor que la nominal. A eso se suma que un split de oficina no está pensado para operar los 365 días del año sin parar, ni para funcionar en invierno con temperatura exterior baja sin un kit de baja temperatura ambiente.
¿Cuánta potencia de frío se necesita por rack o por kW de equipamiento TI?
El punto de partida es simple y es física: prácticamente toda la energía eléctrica que consume el equipamiento TI se transforma en calor, así que 1 kW eléctrico de servidores equivale a 1 kW térmico a extraer. A eso hay que sumarle las pérdidas de la UPS y de los transformadores, la iluminación, la transmisión por muros, techo y ventanas, y las personas cuando entran. No se dimensiona por metro cuadrado ni por rack: se dimensiona por la potencia eléctrica realmente conectada, que se mide en el tablero, más el crecimiento previsto.
¿Qué significa redundancia N+1 y cuándo se justifica pagarla?
N es la capacidad mínima que la sala necesita para operar. N+1 es esa capacidad más una unidad de reserva, de modo que si un equipo sale de servicio por falla o por mantención, la sala sigue refrigerada. 2N es duplicar el sistema completo, con caminos de distribución independientes. Se justifica cuando el costo de una hora de sala caída supera con claridad el costo del equipo adicional, y en la práctica eso ocurre casi siempre que la sala sostiene la operación del negocio. Un detalle que se olvida: con dos equipos hay que rotarlos, porque si uno lleva tres años sin partir no es redundancia, es un adorno.
¿Hay que controlar la humedad además de la temperatura?
Sí, y en la quinta edición de las guías de ASHRAE el rango recomendado se expresa principalmente en punto de rocío: por arriba, punto de rocío de 15 grados Celsius y humedad relativa máxima de 60 por ciento; por abajo, punto de rocío de menos 9 grados y 8 por ciento de humedad relativa. Se usa punto de rocío y no solo humedad relativa porque el punto de rocío es lo que gobierna la condensación. Demasiado seco favorece la descarga electrostática; demasiado húmedo lleva a condensación y corrosión. En Chile la diferencia es territorial: en la costa el problema es el exceso de humedad y la salinidad, y en el desierto es la sequedad extrema.
¿Qué pasa con la climatización cuando se corta la luz y la UPS mantiene los servidores?
Ese es el punto ciego más común y el más caro. El equipamiento TI queda respaldado por la UPS, pero los equipos de clima, sus ventiladores y sus bombas habitualmente no están conectados a la UPS y muchas veces ni siquiera al generador, como advierte el documento técnico White Paper 179 de Schneider Electric. El resultado es una sala con los servidores encendidos, disipando el 100 por ciento de su calor, y sin nadie extrayéndolo. La corrección es de proyecto eléctrico: los ventiladores o el equipo de clima deben quedar en el circuito de emergencia, y hay que verificar cuánto demora el equipo en volver a arrancar después del corte.
¿Sirve separar pasillo frío y pasillo caliente en una sala pequeña?
Sirve, y en una sala chica suele ser lo más barato que se puede hacer. No hace falta un confinamiento formal: alcanza con orientar todos los racks en el mismo sentido, tapar las unidades de rack vacías con paneles ciegos, sellar los pasos de cables del piso o del cielo y no soplar aire frío contra la parte trasera de un rack. Todo eso ataca el mismo problema, que es la recirculación del aire caliente hacia la aspiración del equipo, típicamente en los servidores más altos del rack. Antes de comprar más frío conviene arreglar el aire que ya se está entregando.
¿Qué monitoreo y qué alarmas debe tener la sala?
Como mínimo: temperatura y humedad medidas en la entrada de aire de los racks y no solo en la pared, detección de agua en el piso bajo los equipos de clima, estado de marcha y falla de cada equipo, y una alarma que llegue a un teléfono a las tres de la mañana, no solo a una pantalla que nadie mira. Conviene además registrar el consumo eléctrico del sistema: para edificios nuevos el pliego RIC N°14 de la SEC ya exige dispositivos de medición separados para el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado, con registro cada 15 minutos como mínimo y conservación de los datos por al menos 12 meses.
¿Se puede climatizar una sala de servidores en faena minera o en altura?
Sí, y es un caso que atendemos, pero cambian tres cosas del diseño. El polvo obliga a una estrategia de filtración y a proteger el condensador, porque un condensador tapado sube la presión de condensación y termina en corte por alta. La altura reduce la densidad del aire, lo que degrada el caudal másico de los ventiladores y obliga a revisar el derrateo por altitud tanto del equipo de clima como del propio equipamiento TI, que los fabricantes limitan por altura. Y en el borde costero manda la corrosión salina, que se enfrenta con serpentines y gabinetes tratados. Cada uno de esos factores se resuelve con datos del emplazamiento, no con un catálogo.