1. Levantamiento en terreno
Vamos a ver la instalación: cuántos tableros hay, en qué estado están y qué alimenta cada uno. Sin ese recorrido, cualquier valor es inventado.
Una oficina no puede quedarse a oscuras un martes a las once, y un local en galería no puede bajar la persiana a mitad de tarde. Por eso la mantención eléctrica que hacemos en Santiago se planifica al revés: primero la ventana de trabajo, después el programa técnico.
No es pasar a mirar el tablero. Es una rutina fija, en el mismo orden cada visita, para comparar con la anterior y ver qué se está deteriorando antes de que falle.
Si estás comparando propuestas, esta es la lista que conviene pedir por escrito en cada una.
La mantención sirve si queda registro. Sin papel, el próximo administrador empieza de cero.
Una orden de trabajo no es un certificado normativo. Si necesitas una declaración eléctrica ante la SEC, es otro trámite: aquí explicamos la TE1.
En la Región Metropolitana casi ningún cliente puede darse el lujo de un corte largo en horario hábil. La instalación es más densa, hay más consumidores colgando del mismo tablero y siempre hay alguien trabajando abajo. Eso se resuelve coordinando, no apurando la cuadrilla.
Un piso de oficinas tiene servidores, equipos de clima, impresoras y decenas de puestos colgando de tableros que crecieron por ampliaciones. La mantención se hace por piso y en horario acordado con la administración, con el corte anunciado con una semana. Los tableros que alimentan racks o equipos críticos se intervienen fuera de jornada.
Un local vive de las horas de venta y tiene reglas del recinto sobre cuándo se trabaja y quién entra. Nos coordinamos con esa administración, no solo contigo, y ejecutamos en horario de cierre o antes de la apertura. Vitrinas, refrigeración y cartelería son lo que más se revisa: se agregaron después y suelen compartir un circuito que no estaba pensado para eso.
En un edificio residencial el problema no es el horario de oficina: son los espacios comunes, los ascensores, las bombas, el portón y la iluminación de escalas y estacionamientos. El programa se arma con el comité y con conserjería, se ejecuta por sector y se comunica a los residentes con anticipación.
Antes de cada visita definimos tres cosas: qué sector se corta, cuánto dura el corte y quién avisa a los usuarios. Un tablero general puede necesitar treinta o cuarenta minutos sin tensión; uno de piso, bastante menos. Con eso la administración elige el día. Nunca partimos un trabajo que no alcanzamos a cerrar dentro de la ventana acordada.
Esto es posible porque en la Región Metropolitana trabajamos con equipo propio, no con cuadrillas contratadas por visita. La misma gente vuelve al mismo edificio, conoce el tablero y sabe qué se observó el ciclo anterior. Cuando hay que fabricar o modificar un tablero, llega listo a terreno desde nuestro taller, para que la ventana se use en instalar y no en armar.
Del primer mensaje a la primera visita ejecutada, sin sorpresas de precio.
Vamos a ver la instalación: cuántos tableros hay, en qué estado están y qué alimenta cada uno. Sin ese recorrido, cualquier valor es inventado.
Cuántas visitas al año lleva tu instalación, qué se hace en cada una y en qué horario. Queda por escrito qué sector se corta y cuánto dura.
Llegamos con la gente y el material del alcance acordado. Se corrige en el momento lo menor y se registra lo que requiere un trabajo aparte.
Se entrega la orden de trabajo firmada con el detalle de la visita. Si hay algo correctivo, se cotiza aparte y decides tú si se ejecuta.
Si esto no está resuelto, la ventana de trabajo se consume en esperar.
Es la parte del contrato que más se usa y la que casi nadie mira al firmar.
El valor se cotiza según la cantidad de tableros, el alcance del recorrido y el horario de ejecución.
Preferimos decirlo antes y no venderte un plan que no vas a ocupar.
El contrato anual lo trabajamos con oficinas, locales y comunidades, y también con casas y departamentos. Es el mismo producto: una rutina que se repite, un registro que se acumula y una puerta abierta cuando algo se cae. Si lo tuyo es un trabajo eléctrico puntual en Santiago, eso lo vemos sin contrato de por medio.
Sí, y en la mayoría de los casos es lo que recomendamos. En oficinas trabajamos temprano, después del cierre o el fin de semana; en locales de galería o centro comercial, en horario de cierre o antes de la apertura. El horario se define al armar el programa anual.
No. Se trabaja por sector: un tablero de piso o de local se interviene sin tocar al resto del edificio. Solo el tablero general obliga a un corte más amplio, de unos treinta a cuarenta minutos según el estado de las conexiones, y ese se agenda aparte, con aviso previo y en el bloque de menor actividad.
Depende de la carga y del uso. Una oficina o una comunidad con instalación en buen estado suele quedar bien con un ciclo anual más una revisión intermedia de lo crítico. Un local con mucho equipamiento, o un edificio con tableros antiguos y varias ampliaciones encima, necesita ciclos más cortos.
Entregamos una orden de trabajo firmada por cada visita, con lo revisado, lo corregido y lo observado, más el registro fotográfico. Sirve para rendir ante el comité o la gerencia. Ahora, seamos claros: una orden de trabajo no es un certificado normativo. Si tu instalación necesita una declaración eléctrica ante la SEC, ese es otro trámite.
Si tienes contrato de mantención con nosotros, tu emergencia se atiende en 24 horas. Es un compromiso para clientes con contrato vigente, no un servicio abierto: lo que hace posible esa respuesta es que ya conocemos tu instalación y tenemos registrados tus tableros. Si todavía no eres cliente, igual conversamos y te decimos en qué plazo podemos ir.
Se cotiza según la cantidad de tableros, el alcance del recorrido y el horario de ejecución, y por eso no publicamos un precio de referencia. Un local de galería, un piso de oficinas y un edificio con sala de bombas son realidades distintas. El valor sale del levantamiento en terreno.
Sí. Este programa lo prestamos en Santiago y las comunas de la Región Metropolitana con equipo propio, que es lo que permite comprometer horarios y respuesta rápida. Para trabajos eléctricos de obra, como tableros o luminarias, sí nos trasladamos a otras regiones, pero eso se coordina como proyecto y no como contrato de mantención.
Cuéntanos qué tipo de instalación es (oficina, local o comunidad), en qué comuna está, cuántos tableros tiene y en qué horario se puede trabajar. Con esos cuatro datos coordinamos el levantamiento y armamos la propuesta anual. Respondemos dentro del día hábil.