Guía técnica · Presurización de zonas verticales de seguridad

Presurización de escaleras: qué exige la OGUC y por qué el sistema se cae en la recepción

Es la exigencia que la constructora suele descubrir tarde: la caja de escala interior de un edificio de siete o más pisos tiene que estar presurizada, y ese sistema lo revisa la Dirección de Obras al momento de recibir. Lo incómodo es que la Ordenanza obliga al sistema pero no fija ni la presión, ni el caudal, ni la fuerza con que debe abrirse la puerta. Esta guía explica dónde está escrita la exigencia, con qué norma se calcula en Chile, y los cuatro puntos concretos donde un sistema instalado no pasa la prueba.

OGUC artículo 4.3.7Edificios de 7 o más pisosZona vertical de seguridad inferiorNFPA 92 y EN 12101-6Pliego RIC N°08Recepción municipal
La respuesta corta

¿Qué exige exactamente la OGUC sobre presurización de escaleras?

La exigencia no está escrita como “presurización de escaleras”. Está escrita como una condición de las zonas verticales de seguridad, en el artículo 4.3.7 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, Título 4, Capítulo 3. Ese artículo parte diciendo que todo edificio de 7 o más pisos deberá tener, a lo menos, una zona vertical de seguridad que permita a los usuarios protegerse contra los efectos del fuego, humos y gases y evacuar masiva y rápidamente el inmueble. Y agrega que todo edificio que contemple más de un piso subterráneo deberá tener, a lo menos, una zona vertical de seguridad inferior.

El numeral 3 de ese artículo es la frase que manda: las zonas verticales de seguridad deben estar dotadas de sistemas de iluminación de emergencia y de presurización en caso de escaleras interiores, que permitan a los usuarios evacuar el edificio sin peligro de verse afectados por los humos y gases generados por el incendio, aun cuando el suministro normal de energía eléctrica sea interrumpido. Ahí están las dos obligaciones en una sola línea: presurizar, y que la presurización siga funcionando con la red caída.

El mismo artículo agrega tres cosas que en obra se olvidan. El numeral 6 permite que la instalación de presurización esté dentro de la caja de escala —está expresamente exceptuada de la prohibición de meter instalaciones ahí— siempre que no afecte el ancho mínimo requerido. El numeral 8 exige que los ductos de toma de aire de los equipos de presurización tengan resistencia mínima al fuego F-60 en toda su extensión. Y el numeral 7 obliga, en edificios de 10 o más pisos, a un vestíbulo contiguo a la escalera presurizada y de pasada obligatoria, con ancho libre no inferior a 1,10 m y largo libre no inferior a 1,60 m, con conexiones a red seca y red húmeda en cada piso.

Dos consecuencias prácticas que conviene fijar antes de seguir. Primera: la obligación aplica a escaleras interiores. Una escalera abierta al exterior, ventilada de forma natural, no se presuriza. Segunda: el gatillo del subterráneo es independiente de la altura del edificio, porque basta con tener más de un piso subterráneo para deber una zona vertical de seguridad inferior, y si su escalera es interior, va presurizada.

Nota de precisión: circula bastante material comercial que cita esta exigencia como “artículo 4.3.2 de la OGUC”. Es incorrecto. El artículo 4.3.2 trata del comportamiento al fuego de los materiales y lista las normas chilenas de ensayo (NCh 933, NCh 934, NCh 935/1 y 935/2, NCh 1914, NCh 1916, NCh 1993, NCh 2111, entre otras). La presurización está en el artículo 4.3.7, numeral 3. Verificado en el texto de la OGUC publicado por el MINVU en su edición de julio de 2024 (D.S. 32, D.O. 06.07.2024).

Alcance

Qué edificios quedan dentro y qué se arrastra con la exigencia

La presurización nunca llega sola. Cuando aparece en un proyecto, arrastra puertas certificadas, ductos protegidos, un vestíbulo, alumbrado de emergencia y una instalación eléctrica de respaldo. Conviene verlo como un paquete, porque así lo revisa la Dirección de Obras.

Edificios de 7 o más pisos

Es el umbral del artículo 4.3.7. Al menos una zona vertical de seguridad continua desde el nivel superior hasta la calle. Si su escalera es interior, va presurizada. El mismo umbral de 7 pisos aparece en el artículo 4.3.10 para el alumbrado de emergencia independiente de la red pública, con canalizaciones y artefactos que aseguren resistencia al fuego F-60.

Más de un piso subterráneo

Aquí no importa la altura sobre el nivel de calle. Un edificio de pocos pisos con dos o más subterráneos debe tener una zona vertical de seguridad inferior que comunique el último nivel del subterráneo con un espacio libre exterior o con el nivel de acceso. El artículo 4.3.7 además exige que las zonas superiores e inferiores evacuen al nivel de acceso sin continuidad entre ellas.

Edificios de 10 o más pisos

Se suma el vestíbulo de pasada obligatoria contiguo a la escalera presurizada, con muros de igual resistencia que los de la escalera, ancho libre mínimo de 1,10 m y largo libre mínimo de 1,60 m medidos en el sentido del recorrido, y su puerta con las mismas características de la puerta de la zona vertical de seguridad.

Las puertas son parte del sistema

El artículo 4.3.7 exige que las puertas de acceso o egreso, en todos los pisos, sean de cierre automático y con resistencia al fuego clase F-60 tanto en la hoja como en sus componentes, señalizadas como salida de emergencia. Ese cierrapuertas no es un detalle de ferretería: su fuerza entra directo en el cálculo de apertura, como se ve más abajo.

El ducto de toma de aire

Numeral 8 del artículo 4.3.7: resistencia mínima al fuego F-60 en toda su extensión. Es una de las observaciones más frecuentes, porque el ducto suele cruzar recintos que no se consideraron al dibujar el shaft, y protegerlo después obliga a rehacer pasadas y cielos ya terminados.

Detección y alarma

El artículo 4.3.8 obliga a un sistema automático de detección y de alarma en todo edificio de 5 o más pisos cuya carga de ocupación supere las 200 personas. Ese sistema es el que le da la partida al ventilador, así que su alcance y su interfaz hay que definirlos temprano. Lo desarrollamos en corrientes débiles.

El vacío que hay que declarar

Qué valores fija la normativa chilena: ninguno

Esta es la parte que casi ningún proveedor pone por escrito. La OGUC exige el sistema y le fija un objetivo de desempeño —que los ocupantes evacuen sin verse afectados por humos y gases, incluso sin suministro eléctrico normal— pero no fija diferencia de presión, no fija caudal, no fija velocidad en el vano y no fija fuerza máxima de apertura de la puerta de la caja de escala. Tampoco remite a una norma chilena que lo haga: en el listado de normas chilenas vinculadas a la prevención de incendios del Instituto Nacional de Normalización no existe una NCh de control de humo ni de presión diferencial. Las NCh que la OGUC nombra en su artículo 4.3.2 son de comportamiento al fuego, carga combustible y señalización; la NCh 2111, que a veces se cita para estos temas, es Señales de seguridad.

La consecuencia es directa y hay que decirla en la memoria de cálculo: el criterio de diseño se toma de una norma extranjera y hay que declarar cuál. En Chile la práctica se reparte entre la norma estadounidense NFPA 92, sobre sistemas de control de humo, y la europea EN 12101-6, sobre sistemas de presión diferencial. No son intercambiables y no dan los mismos números, así que mezclarlas dentro de un mismo proyecto es la forma más rápida de terminar con un sistema que no cumple ninguna de las dos.

Los órdenes de magnitud que se manejan

Con NFPA 92, la diferencia de presión mínima sugerida a través de la barrera de humo, con puertas cerradas, es de 12,4 Pa (0,05 pulgadas de columna de agua) en edificio con rociadores, cualquiera sea la altura. Sin rociadores el valor sube con la altura de cielo: 24,9 Pa para 2,7 m, 34,8 Pa para 4,6 m y 44,8 Pa para 6,4 m. Con EN 12101-6, los sistemas orientados a la evacuación de personas se plantean del orden de 50 Pa con puertas cerradas.

El techo lo pone la puerta, no el ventilador. La literatura técnica del rubro advierte que por sobre 0,35 pulgadas de columna de agua, del orden de 87 Pa, la sobrepresión empieza a hacer más daño que bien, porque la fuerza de apertura puede dejar a una persona encerrada en el piso siniestrado. Es decir: el sistema tiene un piso y un techo, y el diseño vive en una banda estrecha entre ambos.

Con puertas abiertas el criterio cambia de variable: ya no se sostiene presión, se sostiene velocidad de barrido en el vano. La práctica NFPA e IBC trabaja con del orden de 1 m/s (200 pies por minuto); la EN 12101-6 pide 0,75 m/s para sistemas destinados a la evacuación de personas y 2 m/s para los destinados a la intervención de bomberos. Ese salto de 0,75 a 2 m/s cambia el ventilador completo, así que la pregunta “¿para qué escenario es este sistema?” hay que hacerla antes de comprar el equipo, no después.

Todos los valores anteriores son de normas extranjeras y se citan como criterio de diseño, no como exigencia chilena. Lo exigible en Chile es el artículo 4.3.7 de la OGUC. Lo que corresponde en un proyecto serio es declarar la norma de referencia adoptada, aplicarla completa y dejar los valores medidos en el protocolo de puesta en servicio.

El cálculo

Cómo se calcula el caudal: sumando fugas, no metros cuadrados

Un sistema de presurización no se dimensiona por superficie ni por número de pisos. Se dimensiona por las fugas de la caja de escala y por el escenario de puertas abiertas que se declare. Dos edificios idénticos en planta pueden necesitar ventiladores distintos según cómo estén sus puertas y sus juntas.

La secuencia, en orden

  • Puertas cerradas. Se identifican todas las trayectorias de fuga: rendijas perimetrales de las puertas de cada piso, juntas de muros y losas de la caja, pasadas de instalaciones, puerta de salida a la calle y puerta a la terraza si existe. Con la presión de diseño elegida se calcula el caudal necesario para sostenerla, y se agrega un margen por lo desconocido, porque la estanqueidad real de la obra nunca coincide con la del papel.
  • Puertas abiertas. Se define cuántas puertas se consideran abiertas simultáneamente. El criterio habitual en edificios de altura es tres —típicamente la del piso siniestrado, la de un piso intermedio y la de salida al exterior— y se calcula el caudal que sostiene la velocidad de barrido en esos vanos.
  • Pérdidas del sistema. Se agrega la pérdida de carga del ducto, rejillas y compuertas. El punto de operación del ventilador se elige sobre el caso más exigente, no sobre el promedio.
  • Verificación de la puerta. Con el ventilador ya elegido se comprueba que la fuerza de apertura queda bajo el límite adoptado. Si no queda, se vuelve atrás: se cambia el cierrapuertas, se ajusta el alivio o se replantea la inyección.
  • Alivio de sobrepresión. Recién al final se dimensiona la compuerta o el lazo de control que evacúa el aire sobrante cuando todo está cerrado.

Las variables que cambian el resultado

La altura del edificio es la primera, por el efecto chimenea: la diferencia de densidad entre el aire interior y el exterior genera por sí sola una diferencia de presión entre la base y la coronación de la caja, que se suma o se resta a la del ventilador según la estación y según por dónde se inyecte. En un edificio alto, un sistema con una sola inyección en el nivel superior puede sobrepresurizar arriba y quedar corto abajo. Por eso en altura se trabaja con inyección múltiple distribuida.

Después vienen la geometría y estanqueidad de la caja, el ancho y tipo de las puertas, la presión del viento sobre la fachada donde está la toma de aire, y la ubicación de la toma, que debe estar donde no pueda aspirar el humo del propio incendio: inyectar humo a la escalera es el peor resultado posible de un sistema bien calculado. En la costa se agrega la corrosión sobre persianas y compuertas, y en el norte el polvo, que tapa mallas y desajusta compuertas barométricas si nadie las revisa.

Los datos de entrada que pedimos para evaluar un caso son concretos: número de pisos sobre y bajo el nivel de calle, número de cajas de escala y si son interiores o exteriores, planta de la caja, ancho y tipo de puertas por piso, existencia de vestíbulo, si el edificio tiene rociadores, alcance del sistema de detección, espacio disponible para el ventilador y su toma de aire, y el tablero desde donde se pretende alimentarlo. Con eso se puede hacer ingeniería. Sin eso, cualquier número que alguien entregue por teléfono es una estimación sin respaldo, y nosotros no trabajamos así.

El punto que decide la recepción

La puerta que no se abre: el criterio que anula todo el sistema

Un sistema de presurización puede medir la presión exacta de diseño y aun así estar mal. Si con el ventilador funcionando la puerta de la caja de escala no se puede abrir, el sistema no cumple su objetivo, porque deja al ocupante fuera de la vía de evacuación que el sistema pretendía proteger. Es el modo de falla más común y el más caro de corregir, porque se descubre en la prueba, con el edificio terminado.

La física es simple. La fuerza que hay que aplicar en la manilla es la suma de dos cosas: la fuerza del cierrapuertas, que es constante, y la fuerza que produce la diferencia de presión sobre la superficie de la hoja, que crece con la presión y con el ancho de la puerta. Una hoja más ancha es un brazo de palanca peor y una superficie mayor: la misma presión que se vence cómodamente en una puerta angosta puede trabar una puerta ancha.

La referencia internacional que se usa en Chile para acotar esa fuerza es la NFPA 101, que limita la fuerza de apertura en la vía de evacuación a 133 N (30 libras). La EN 12101-6 es más estricta y usa 100 N en la manilla, sumando cierrapuertas y presión. Como orden de magnitud, con el límite de 133 N y un cierrapuertas que exige unos 25 N, la presión diferencial máxima admisible ronda las 0,40 pulgadas de columna de agua en una puerta de 0,91 m y baja a unas 0,31 pulgadas en una puerta de 1,22 m. Si el cierrapuertas es más duro, ese margen se achica rápido: con un cierrapuertas de 55 N el mismo cálculo cae a 0,30 y 0,23 pulgadas respectivamente.

Lo que la OGUC sí fija, y conviene citarlo con precisión para no confundir a nadie, es otra cosa. El artículo 4.2.28 exige que las puertas giratorias o deslizantes que sirvan a 10 o más ocupantes solo puedan considerarse puertas de escape si disponen de un sistema que permita abatir sus hojas en el sentido de la evacuación con una fuerza manual no superior a 14 kg. Ese es el único valor de fuerza del capítulo de evacuación, y no se refiere a la puerta de la caja de escala. La Ordenanza tampoco fija fuerza para esta última: la exigencia práctica llega por el criterio de la norma de diseño adoptada y por el artículo 4.2.27, que obliga a que las puertas de escape abran desde el interior sin llaves ni mecanismos que requieran esfuerzo o conocimiento especial.

Un detalle geométrico que se olvida y produce observaciones: el artículo 4.2.25 establece que la puerta de acceso a una escalera de evacuación no puede obstruir, durante su apertura, más de un tercio del ancho libre requerido para la escalera. Al elegir el sentido de apertura y el ancho de hoja hay que resolver a la vez el barrido, la fuerza y el cierre automático F-60. Esas tres condiciones se contradicen entre sí más seguido de lo que parece, y se resuelven en la mesa de diseño, no en la puesta en marcha.

El componente que se omite

Alivio de sobrepresión: sin esto, el sistema se autodestruye

Es el elemento que más falta en obra, porque no aparece en el plano de arquitectura y su ausencia no se nota hasta que alguien mide. El ventilador se dimensiona para el escenario más exigente, que es el de puertas abiertas; pero el sistema pasa la mayor parte del tiempo con todas las puertas cerradas, y ahí ese mismo caudal no tiene por dónde salir.

Compuerta barométrica

La solución mecánica clásica: una compuerta con contrapeso regulable que se abre sola cuando la presión en la caja supera el valor ajustado y se cierra cuando baja. Es simple, no depende de electrónica y por eso mismo hay que dejarla accesible y verificarla en cada mantención: una compuerta trabada por polvo, pintura o corrosión anula la protección completa.

Compuerta motorizada con sensor

Un transmisor de presión diferencial entre la caja y un piso de referencia comanda una compuerta de alivio motorizada. Da un control más fino y permite registrar el valor real, pero agrega dependencia eléctrica y de control: ese lazo también tiene que quedar alimentado desde el sistema de emergencia, no desde el tablero de servicios generales.

Ventilador de velocidad variable

El variador ajusta el caudal para sostener la presión objetivo. Es la opción más elegante y la que mejor se comporta en edificios altos con efecto chimenea marcado, pero exige lógica de control probada, sensores redundantes y una definición clara de qué hace el sistema si el variador falla: la respuesta correcta es que el ventilador siga funcionando, no que se detenga.

Sea cual sea la solución, el criterio de aceptación es el mismo: con todas las puertas cerradas y el sistema en régimen, la presión debe quedar dentro de la banda de diseño y la fuerza de apertura bajo el límite adoptado. Si el proyecto que estás evaluando no dice cómo alivia la sobrepresión, todavía no está resuelto.

La mitad que nadie mira

El ventilador es un consumo de emergencia, no un equipo de clima más

La OGUC ya lo dejó dicho en el propio artículo 4.3.7: la presurización debe permitir evacuar aun cuando el suministro normal de energía eléctrica sea interrumpido. Eso saca al ventilador del tablero de servicios generales y lo mete en el mundo del marco eléctrico chileno, concretamente del Pliego Técnico Normativo RIC N°08, Sistemas de emergencia, dictado por la SEC en el marco del DS 8/2019.

El RIC N°08 obliga a contar con sistema de emergencia, entre otros, a los edificios de 5 o más pisos, a los recintos asistenciales, educacionales, hoteles, teatros, cines, aeropuertos, recintos deportivos, restaurantes y a los estacionamientos cerrados y cubiertos de más de cinco vehículos. Y define qué consumos son obligación alimentar desde ese sistema: entre ellos los sistemas de alumbrado de escape y circulación de emergencia, los sistemas de alarma y los sistemas de combate y extinción de incendios, categoría en la que el propio pliego nombra los sistemas de evacuación, los sistemas de extracción de humos y los ascensores de servicio de rescate de incendios. El pliego no usa la palabra “presurización”, y conviene decirlo así de claro; pero un ventilador cuya función es mantener habitable la vía de evacuación durante el incendio, y que la OGUC obliga a que opere con la red caída, no tiene otro lugar razonable que el sistema de emergencia.

Lo que el RIC N°08 exige y se puede verificar en obra

  • Circuitos independientes. Los circuitos de fuerza de emergencia deben ser totalmente independientes, salvo cuando la fuente esté dimensionada para suplir la carga total de la instalación.
  • Canalización. Los circuitos de emergencia deben construirse con canalización retardante a la llama, no propagadora de esta y libre de emisión de gases tóxicos y halógenos.
  • Tipo de conductor. La tabla de conductores para servicios de seguridad del pliego pide cable RZ1-K (AS+) para extracción y ventilación de servicios de seguridad, sistemas de extracción de humos, pulsadores y detectores de incendio, sirenas y pilotos de señalización, bomba de agua contra incendios y ascensores de rescate.
  • Autonomía. Con banco de baterías, la fuente debe sostener la carga durante al menos 60 minutos, y 120 minutos en edificaciones de más de 5 pisos. Con grupo motor generador, el estanque de combustible debe permitir funcionamiento a plena carga por al menos 120 minutos.
  • Tiempo de transferencia. El pliego clasifica los sistemas de emergencia por lo que tolera la carga: grupo 0 hasta 15 minutos de interrupción, grupo 1 hasta 15 segundos, grupo 2 sin interrupción. Definir a qué grupo pertenece el sistema de presurización es una decisión de proyecto que hay que dejar escrita, porque determina si la transferencia puede ser manual o debe ser automática.
  • Control accesible para bomberos. En edificaciones de más de 5 pisos debe instalarse un sistema de control a distancia, con la botonera en la zona de recepción o conserjería del primer piso, identificada con placa.
  • Pruebas y registro. Los sistemas de emergencia deben probarse con la periodicidad que indique el fabricante y en ningún caso en un plazo superior a un año, y el propietario debe llevar un registro escrito de las pruebas, sus frecuencias y sus resultados, disponible cada vez que la Superintendencia lo requiera.

A eso se suman dos artículos de la OGUC que completan el cuadro eléctrico del edificio alto: el 4.3.10, que además del alumbrado de emergencia con canalizaciones F-60 exige un espacio para los empalmes eléctricos con resistencia al fuego F-120 y dispositivos que permitan desconectar fácilmente el sistema eléctrico; y el 4.3.11, que en edificios de 16 o más pisos obliga a un sistema de alimentación eléctrica sin tensión para uso exclusivo del Cuerpo de Bomberos, en un nicho en la fachada del piso de acceso.

Este es, en la práctica, el punto donde el proyecto se coordina o se cae: el ventilador lo especifica el proyectista de climatización, el tablero lo arma otro, la detección la instala un tercero y el enclavamiento no aparece en ningún plano. Nosotros lo tomamos como una sola partida, porque la climatización, la instalación eléctrica y las corrientes débiles son especialidades de la misma empresa, y el tablero de comando sale de nuestro propio taller. El tablero de emergencia, además, no se calcula como uno general: su corriente nominal, su capacidad de corte y su selectividad se resuelven con el mismo método que explicamos en la guía de cómo se dimensiona un tablero eléctrico.

La confusión más cara del rubro

Presurizar la escalera no es extraer el humo del edificio

Son dos sistemas distintos, con objetivos opuestos y cálculos distintos, y en las licitaciones se mezclan seguido. La presurización mete aire limpio a un recinto que debe permanecer protegido —la caja de escala— para que el humo no entre mientras la gente baja. La extracción de humo saca humo del recinto que se está incendiando, para bajar la temperatura y mantener una capa libre cerca del suelo. Una empuja hacia adentro de la vía de evacuación; la otra aspira desde el sector siniestrado.

Un edificio puede necesitar los dos, y en subterráneos y estacionamientos cerrados es lo habitual: escalera presurizada más extracción mecánica del nivel. Lo que no corresponde es presentar un extractor como si cumpliera la exigencia del artículo 4.3.7, ni sumar los caudales de ambos como si fueran el mismo sistema.

Hay un tercer sistema que se confunde con estos dos y que en realidad se comporta al revés: el aire acondicionado central. El artículo 4.3.13 de la OGUC exige detectores de humo en sus ductos principales que desconecten automáticamente el sistema, más un tablero de desconexión ubicado adyacente al tablero general eléctrico. En la emergencia, entonces, el clima se apaga y la presurización parte. Son dos órdenes contrarias que salen del mismo sistema de detección, y por eso el enclavamiento hay que dibujarlo, probarlo y dejarlo por escrito.

Un matiz para recintos críticos: en salud la lógica de presiones no es solo de evacuación, sino de control de contaminación cruzada entre zonas, con presiones diferenciales permanentes y filtración escalonada. Eso lo tratamos aparte, en climatización de hospitales y recintos de salud.

Antes de recibir

Los cuatro puntos donde un sistema instalado no pasa la prueba

Ninguno de los cuatro es un problema de marca de ventilador. Los cuatro se deciden en la ingeniería y se descubren en la puesta en marcha, cuando el edificio ya está terminado y corregir cuesta el doble. Esta es la lista que revisamos cuando nos piden mirar un sistema ajeno.

01

La puerta no se abre

El sistema presuriza, la medición de presión da bien, y la puerta del piso queda dura o directamente no cede. Es el resultado de sumar un cierrapuertas robusto, una hoja ancha y una presión en el extremo alto de la banda, casi siempre sin alivio de sobrepresión. Se detecta midiendo la fuerza en la manilla, no empujando con la mano y opinando. Si no queda bajo el límite adoptado por la norma de diseño declarada, el sistema no cumple su objetivo, por buena que sea la presión.

02

No hay alivio de sobrepresión

El ventilador se eligió para el escenario de puertas abiertas y nadie resolvió qué pasa con ese caudal cuando todo está cerrado, que es el 99% del tiempo. Sin compuerta barométrica, compuerta motorizada o variador, la presión se dispara sobre la banda de diseño y aparece el punto 01. Es el componente más barato del sistema y el que más falta.

03

El ventilador no arranca solo ni queda respaldado

Dos fallas que viajan juntas. La primera: el equipo parte con un pulsador y no con la señal del sistema de detección, o el enclavamiento existe pero no está documentado ni probado. La segunda: el circuito cuelga del tablero general, no del sistema de emergencia, y con la red caída el ventilador se apaga justo cuando se necesita, contra lo que exige el propio artículo 4.3.7 de la OGUC y contra las condiciones del pliego RIC N°08.

04

No hay protocolo con valores medidos

Un acta que dice “sistema operativo” no es una prueba. El protocolo debe registrar la norma de diseño adoptada, el escenario de puertas declarado, la presión diferencial medida piso por piso con puertas cerradas, la fuerza de apertura medida en las puertas críticas, el comportamiento con el escenario de puertas abiertas y la verificación del arranque desde la detección. Sin esos valores nadie puede auditar el sistema después, y la primera mantención parte a ciegas.

Si una propuesta no declara la norma de diseño, no dice cuántas puertas considera abiertas, no menciona el alivio de sobrepresión y no incluye protocolo de medición, todavía no es un proyecto de presurización. Es una cotización de ventilador.

Puesta en servicio

Cómo se prueba, qué documento queda y quién lo revisa

La prueba se hace midiendo. El protocolo mínimo razonable, con el edificio terminado y las puertas ya instaladas con su cierrapuertas definitivo, incluye verificar el arranque del ventilador desde la señal del sistema de detección; medir la diferencia de presión entre la caja y cada piso con todas las puertas cerradas; medir la fuerza de apertura en la manilla de las puertas críticas, partiendo por la más ancha y por la del piso más desfavorable; repetir con el escenario de puertas abiertas declarado en la memoria; y comprobar que el alivio de sobrepresión efectivamente actúa. Todo eso queda en un documento con valores, hora, instrumento y responsable.

En la recepción municipal, la Dirección de Obras revisa el expediente que enumera el artículo 5.2.6 de la OGUC. Dos numerales tocan directamente este sistema. El numeral 3 remite al artículo 5.9.2, que exige acreditar la correcta ejecución de las instalaciones eléctricas interiores acompañando copia de la declaración de instalación con la constancia de acuso de recibo en la Superintendencia de Electricidad y Combustibles: es el formulario TE-1, y el circuito del ventilador de presurización va dentro de esa declaración. El numeral 6 pide la declaración de instalaciones de calefacción, central de agua caliente y aire acondicionado, emitida por el instalador, cuando proceda.

Conviene ser claro con los roles, porque también se confunden. La Dirección de Obras Municipales es la que cursa la recepción definitiva y revisa el expediente. La inspección técnica de obra es la que verifica en terreno, durante la ejecución, que lo instalado corresponde al proyecto y a las especificaciones. Y el revisor independiente, cuando el proyecto lo contempla, actúa sobre el proyecto y sus modificaciones. Ninguno de los tres reemplaza al protocolo de pruebas del sistema: ese lo tiene que emitir quien lo instaló y lo puso en marcha.

Después de la recepción el sistema no queda quieto. El RIC N°08 exige probar el sistema de emergencia con la periodicidad indicada por el fabricante, y en ningún caso en un plazo superior a un año, manteniendo un registro escrito de las pruebas efectuadas, su frecuencia y sus resultados, disponible cuando la Superintendencia lo requiera. Si el respaldo es por baterías, el mantenimiento también es a lo más anual. Lo que en obra se ve seguido es un sistema recibido hace años, sin una sola prueba registrada y con la compuerta de alivio trabada. Es exactamente el estado en que un sistema deja de servir sin que nadie lo note.

Preguntas frecuentes

Presurización de escaleras: dudas habituales

¿Qué edificios están obligados a presurizar la caja de escala?

La OGUC lo pide por la vía de la zona vertical de seguridad. Su artículo 4.3.7 obliga a todo edificio de 7 o más pisos a tener al menos una zona vertical de seguridad, y a todo edificio con más de un piso subterráneo a tener al menos una zona vertical de seguridad inferior. El numeral 3 de ese mismo artículo exige que esas zonas cuenten con iluminación de emergencia y con presurización en caso de escaleras interiores. La palabra clave es interiores: una escalera abierta al exterior no se presuriza. Y ojo con el subterráneo, porque ahí la exigencia se activa aunque el edificio sea bajo.

¿Qué diferencia de presión debe mantener una escalera presurizada?

La OGUC no fija un valor. Exige el sistema y su objetivo, que es permitir evacuar sin verse afectado por humos y gases incluso con la red eléctrica caída, pero no establece diferencia de presión, caudal ni fuerza de apertura, y en el listado de normas chilenas vinculadas a la prevención de incendios del INN no existe una NCh de control de humo. Por eso el cálculo en Chile se hace con norma extranjera y hay que declarar cuál. Con NFPA 92 el mínimo sugerido con puertas cerradas es 12,4 Pa en edificio con rociadores, y sube a 24,9, 34,8 o 44,8 Pa sin rociadores según la altura de cielo. Con EN 12101-6 los sistemas para evacuación de personas se plantean del orden de 50 Pa. El techo lo pone la puerta: por sobre unas 0,35 pulgadas de columna de agua, del orden de 87 Pa, la sobrepresión hace más daño que bien.

¿Cómo se calcula el caudal de aire del sistema de presurización?

Sumando fugas, no por metros cuadrados. Se identifican todas las trayectorias de aire con puertas cerradas, es decir rendijas de puertas, juntas de muros y losas y pasadas de instalaciones, y se calcula el caudal que sostiene la presión de diseño, con un margen por lo desconocido. Luego se calcula el escenario de puertas abiertas, que se resuelve con velocidad de barrido en el vano: del orden de 1 m/s en la práctica NFPA e IBC, y 0,75 m/s en EN 12101-6 para sistemas de evacuación de personas frente a 2 m/s para sistemas de intervención de bomberos. Hay que declarar cuántas puertas se consideran abiertas al mismo tiempo, y el criterio habitual en edificios de altura es tres. Al total se le agregan las pérdidas del ducto y recién ahí se elige el ventilador.

¿Por qué a veces la puerta de la escalera no se puede abrir con el sistema funcionando?

Porque el sistema está empujando la hoja contra la persona. La fuerza en la manilla es la suma de la fuerza del cierrapuertas más la que produce la diferencia de presión sobre la superficie de la hoja, y crece con el ancho de la puerta. La referencia internacional usada en Chile es la NFPA 101, que limita la fuerza de apertura en la vía de evacuación a 133 N, equivalentes a 30 libras; la EN 12101-6 usa 100 N. La OGUC no fija una fuerza para la puerta de la caja de escala: la única cifra de fuerza del capítulo de evacuación es la del artículo 4.2.28, que exige poder abatir puertas giratorias o deslizantes con una fuerza manual no superior a 14 kg, y ese artículo no habla de la puerta de la escalera. Si la puerta no se abre, el sistema no cumple su objetivo por bien que mida la presión.

¿Qué es el alivio de sobrepresión y por qué el sistema no funciona sin él?

Es la vía por donde sale el aire sobrante cuando todas las puertas están cerradas. El ventilador se dimensiona para el escenario de puertas abiertas, así que entrega mucho más aire del que la caja puede filtrar estando cerrada; sin una salida, la presión se dispara sobre la banda de diseño y las puertas se traban. Se resuelve con compuerta barométrica de contrapeso regulable, con compuerta motorizada comandada por un sensor de presión diferencial, o con ventilador de velocidad variable. Lo que no existe es un sistema correcto sin ninguna de las tres. Es el componente que más se omite en obra, porque no aparece en el plano de arquitectura y sí en el resultado de la prueba.

¿Cómo se activa el sistema y quién le da la señal?

Se la da la detección de incendio, no una botonera de conserjería. El ventilador debe partir con la señal del sistema de detección y alarma, y ese enclavamiento hay que dibujarlo, probarlo y documentarlo. La OGUC exige el sistema automático de detección y alarma en todo edificio de 5 o más pisos con carga de ocupación superior a 200 personas, en su artículo 4.3.8. Y en el artículo 4.3.13 pide algo que se confunde con esto y es lo contrario: los detectores de humo de los ductos del aire acondicionado central deben desconectar automáticamente ese sistema, con un tablero de desconexión adyacente al tablero general eléctrico. En la emergencia el clima se apaga y la presurización parte: son dos órdenes distintas que salen del mismo sistema de detección.

¿El ventilador de presurización debe quedar en el circuito de emergencia?

Sí. La propia OGUC exige que la presurización opere aun cuando el suministro normal de energía eléctrica sea interrumpido, y el pliego RIC N°08 de la SEC, sobre sistemas de emergencia, obliga a alimentar desde el sistema de emergencia los sistemas de combate y extinción de incendios, nombrando expresamente los sistemas de evacuación y los sistemas de extracción de humos. El pliego no usa la palabra presurización, y conviene decirlo así de claro, pero un ventilador cuya función es mantener habitable la vía de evacuación durante el incendio no tiene otro lugar razonable. Además el pliego exige circuitos de fuerza de emergencia totalmente independientes, canalización retardante a la llama, no propagadora y libre de gases tóxicos y halógenos, y cable RZ1-K (AS+) para extracción y ventilación de servicios de seguridad. La autonomía mínima con baterías es de 60 minutos, y de 120 minutos en edificaciones de más de 5 pisos; el grupo electrógeno debe tener combustible para 120 minutos a plena carga.

¿Cómo se prueba y se recibe el sistema, y quién lo revisa?

Se prueba midiendo. El protocolo mínimo es verificar el arranque desde la señal de detección, medir la diferencia de presión entre la caja y cada piso con todas las puertas cerradas, medir la fuerza de apertura en la manilla de las puertas críticas, repetir con el escenario de puertas abiertas declarado en la memoria y comprobar que el alivio de sobrepresión actúa. Todo queda en un documento con valores medidos, no en un acta que diga operativo. En la recepción municipal la Dirección de Obras revisa el expediente del artículo 5.2.6 de la OGUC, que incluye la declaración de la instalación eléctrica interior con acuso de recibo de la SEC, es decir el TE-1 según el artículo 5.9.2, y la declaración de instalaciones de calefacción, central de agua caliente y aire acondicionado emitida por el instalador. La inspección técnica verifica en terreno durante la ejecución y el revisor independiente actúa sobre el proyecto, pero ninguno reemplaza el protocolo de pruebas. Después de recibido, el RIC N°08 exige probar el sistema de emergencia con la periodicidad del fabricante y nunca en plazo superior a un año, con registro escrito disponible para la Superintendencia.

¿Es lo mismo presurizar la escalera que extraer humos del edificio?

No, y confundirlos sale caro. La presurización mete aire limpio a un recinto que debe quedar protegido, la caja de escala, para que el humo no entre mientras la gente baja. La extracción de humos saca humo del recinto que se está incendiando. Una sopla hacia adentro de la vía de evacuación y la otra aspira desde el sector siniestrado, y se dimensionan con criterios distintos. Un edificio puede necesitar las dos, y en subterráneos y estacionamientos cerrados es lo habitual: escalera presurizada más extracción del nivel. Lo que no corresponde es presentar un extractor como si cumpliera la exigencia de presurización del artículo 4.3.7, ni sumar los caudales de ambos como si fueran un mismo sistema.

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¿Tu edificio tiene el sistema y nadie sabe si cumple?

Cuéntanos cuántos pisos tiene el edificio sobre y bajo el nivel de calle, cuántas cajas de escala hay y si son interiores, si existe vestíbulo, desde qué tablero se alimenta hoy el ventilador y si alguna vez se midió la presión y la fuerza de apertura. Con esos datos se puede decir si el sistema está en condiciones o qué falta. Somos una empresa de climatización y electricidad con 20 años de trayectoria, más de 27 proyectos ejecutados y 62.890 m² intervenidos, con taller propio de tableros e ingenieros propios, y respondemos dentro del día hábil.

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