Esta es la parte que casi ningún proveedor pone por escrito. La OGUC exige el sistema y le fija un objetivo de desempeño —que los ocupantes evacuen sin verse afectados por humos y gases, incluso sin suministro eléctrico normal— pero no fija diferencia de presión, no fija caudal, no fija velocidad en el vano y no fija fuerza máxima de apertura de la puerta de la caja de escala. Tampoco remite a una norma chilena que lo haga: en el listado de normas chilenas vinculadas a la prevención de incendios del Instituto Nacional de Normalización no existe una NCh de control de humo ni de presión diferencial. Las NCh que la OGUC nombra en su artículo 4.3.2 son de comportamiento al fuego, carga combustible y señalización; la NCh 2111, que a veces se cita para estos temas, es Señales de seguridad.
La consecuencia es directa y hay que decirla en la memoria de cálculo: el criterio de diseño se toma de una norma extranjera y hay que declarar cuál. En Chile la práctica se reparte entre la norma estadounidense NFPA 92, sobre sistemas de control de humo, y la europea EN 12101-6, sobre sistemas de presión diferencial. No son intercambiables y no dan los mismos números, así que mezclarlas dentro de un mismo proyecto es la forma más rápida de terminar con un sistema que no cumple ninguna de las dos.
Los órdenes de magnitud que se manejan
Con NFPA 92, la diferencia de presión mínima sugerida a través de la barrera de humo, con puertas cerradas, es de 12,4 Pa (0,05 pulgadas de columna de agua) en edificio con rociadores, cualquiera sea la altura. Sin rociadores el valor sube con la altura de cielo: 24,9 Pa para 2,7 m, 34,8 Pa para 4,6 m y 44,8 Pa para 6,4 m. Con EN 12101-6, los sistemas orientados a la evacuación de personas se plantean del orden de 50 Pa con puertas cerradas.
El techo lo pone la puerta, no el ventilador. La literatura técnica del rubro advierte que por sobre 0,35 pulgadas de columna de agua, del orden de 87 Pa, la sobrepresión empieza a hacer más daño que bien, porque la fuerza de apertura puede dejar a una persona encerrada en el piso siniestrado. Es decir: el sistema tiene un piso y un techo, y el diseño vive en una banda estrecha entre ambos.
Con puertas abiertas el criterio cambia de variable: ya no se sostiene presión, se sostiene velocidad de barrido en el vano. La práctica NFPA e IBC trabaja con del orden de 1 m/s (200 pies por minuto); la EN 12101-6 pide 0,75 m/s para sistemas destinados a la evacuación de personas y 2 m/s para los destinados a la intervención de bomberos. Ese salto de 0,75 a 2 m/s cambia el ventilador completo, así que la pregunta “¿para qué escenario es este sistema?” hay que hacerla antes de comprar el equipo, no después.
Todos los valores anteriores son de normas extranjeras y se citan como criterio de diseño, no como exigencia chilena. Lo exigible en Chile es el artículo 4.3.7 de la OGUC. Lo que corresponde en un proyecto serio es declarar la norma de referencia adoptada, aplicarla completa y dejar los valores medidos en el protocolo de puesta en servicio.