El punto de partida es la demanda de energía, no los metros cuadrados de techo: depende del consumo diario en litros, de la temperatura de preparación y de la temperatura del agua de red, porque la energía es proporcional al salto térmico entre ambas. Ese dato está tabulado por comuna, y en nuestra región muestra por qué no se puede copiar un diseño: la media anual es de 14,0 grados Celsius en Coquimbo, 13,6 en La Serena y apenas 5,4 grados en Vicuña. Copiapó marca 9,9, Antofagasta 11,8 e Iquique 17,3.
El método, sin misterio
La primera aproximación relaciona superficie de captación, radiación incidente, rendimiento global y energía a cubrir. El ejemplo de la guía oficial da el orden de magnitud: con 1.800 kWh/m² al año sobre superficie inclinada, para 70% de contribución solar calentando 8.000 litros diarios de 14,5 a 45 grados con rendimiento 0,4, resultan unos 100 m² de colector. De ahí la regla de bolsillo de 1 m² por cada 80 litros diarios, que va de 60 a 100 litros según el rendimiento. La guía advierte que es un valor de dimensionado previo, no una constante universal.
En paralelo se decide la acumulación. Bajo 40 a 50 litros por metro cuadrado de captación el rendimiento cae de forma significativa; sobre 100 a 120 la ganancia es muy pequeña. El valor recomendado es de 75 litros por metro cuadrado, dentro del rango que exige el reglamento: 50 < V/A < 180 litros por m². Bajo 10 m² de captación el intercambiador va interno y sobre 50 m² externo. Y en instalaciones de cierto tamaño la guía excluye expresamente el termosifón y los sistemas directos, porque en circulación natural la fuerza impulsora debe vencer una pérdida de carga que crece con el tamaño. El termosifón no escala.
Cuánta radiación hay realmente en tu techo
El reglamento clasifica cada comuna en zonas climáticas según la radiación global media anual, y a cada una le asocia una contribución solar mínima: zona A, con 1.948 kWh/m² al año o más, exige 75%; zona B, entre 1.701 y 1.948, exige 66%; zona C, entre 1.454 y 1.701, exige 57%. La Región de Coquimbo no es homogénea: Vicuña, Paiguano, Monte Patria, Illapel y Salamanca están en zona A, la misma banda que Antofagasta, Calama e Iquique; La Serena, Andacollo y Ovalle en zona B; y Coquimbo y Los Vilos en zona C, por la nubosidad costera. Aun así, la zona es una banda y no un valor puntual: para un proyecto se consulta el Explorador Solar del Ministerio de Energía en la coordenada del techo.
Un matiz que importa en un proyecto B2B: esa contribución solar mínima es una exigencia del reglamento de la Ley 20.365 para viviendas, no para un hotel, una clínica, un gimnasio o una faena. En esos casos la fracción solar no viene impuesta por decreto: se define por evaluación técnico-económica del recinto, y la zonificación se usa como referencia del recurso solar disponible. Si alguien te presenta un 75% como si fuera obligación legal para tu hotel, está citando una norma que no te aplica.